viernes, 11 de enero de 2008

Valores religiosos en los pueblos del siglo XXI

ABC.es: opinion - la-tercera - Valores religiosos en los pueblos del siglo XXI

Recientemente la TV nos transmitió el acto de toma de posesión de la nueva presidenta de la República Argentina. Fue un juramento de estilo clásico, con expresas invocaciones a la protección de Dios. Pocos días después pudimos contemplar, también en las pantallas de la televisión, la llegada a La Meca de centenares de miles de peregrinos de la religión islámica. Y en las páginas del espléndido libro de Francis S. Collins, titulado «¿Cómo habla Dios?», el famoso médico genetista, premio Príncipe de Asturias de Investigación Científica, nos relata una escena en la Casa Blanca de Washington donde el presidente Clinton pronunció las siguientes palabras: «Hoy estamos aprendiendo el lenguaje con el que Dios creó la vida. Estamos llenándonos aún más de asombro por la complejidad, la belleza y la maravilla del más divino y sagrado regalo de Dios».

Fue el momento de la entrega oficial del primer mapa del genoma humano, cuando apenas habían transcurrido seis meses del inicio del nuevo milenio.

¿Puede afirmarse, no obstante estos testimonios, que en el siglo XXI la religión ha desaparecido del comportamiento de los seres humanos? ¿Nos hallamos, acaso, en una sociedad de descreídos? ¿No asistimos, por el contrario, a un renacimiento del sentimiento religioso?

En España son relativamente frecuentes las opiniones enmarcadas por lo que sucede en Francia, nuestra vecina del norte. Allí, al otro lado de los Pirineos, se ha oficializado el Estado laico. (Un laicismo ciertamente flexible, según la interpretación de Carbonnier). Pero flexible o rígido es un caso raro en el panorama mundial, donde son numerosos los Estados confesionales y donde también abundan los simplemente aconfesionales, que es la receta adoptada por la Constitución Española de 1978.

El debate público sobre el valor de lo religioso resulta bastante confuso entre nosotros. Algunos emplean la palabra «laicidad», que no figura en el Diccionario de la Real Academia Española. La influencia francesa es determinante. Nuestro Diccionario, en cambio, acoge el término «laicismo», entendido como «la doctrina que defiende la independencia del hombre o de la sociedad, y más particularmente del Estado, respecto de cualquier organización o confesión religiosa».

Sin embargo se advierten diferencias entre quienes se pronuncian a favor del laicismo. Para unos el laicismo es pura neutralidad del Estado ante el hecho religioso, mientras que para otros el laicismo comporta una actitud de enfrentamiento a las Iglesias, en España la beligerancia contra la Iglesia Católica. Sería el «laicismo radical» que a veces menciona el cardenal Rouco Varela.

En este ambiente de ideas poco claras hay que recordar lo que se proclama en el artículo 16.3 de la Constitución: «Ninguna confesión tendrá carácter estatal. Los poderes públicos tendrán en cuenta las creencias religiosas de la sociedad española y mantendrán las consiguientes relaciones de cooperación con la Iglesia Católica y las demás confesiones».

El texto es inequívoco. No se niega la existencia de valores religiosos en el pueblo español. Y no se propugna un enfrentamiento de los poderes públicos con las distintas confesiones, sino la cooperación con las Iglesias, haciendo una expresa referencia a la Iglesia Católica, dada su preeminencia indiscutible, tanto en el ayer como en el hoy del pueblo español.

El nuestro no es un Estado laico, sino aconfesional, que encaja perfectamente en el panorama mundial. En este paisaje ecuménico se ha producido una reaparición pujante de las fuerzas político-religiosas, de forma especial a partir de 1977, fecha de la revolución iraniana.

Se ha modificado lo que fue el mundo en la primera mitad del siglo XX. Hemos asistido ahora a la debilitación de las utopías y a la caída del imperialismo soviético. El 11 de septiembre del año 2001 es una fecha simbólica para describir el doloroso enfrentamiento de las democracias occidentales y el mundo árabe-musulmán. Y motivos religiosos anidan en la rivalidad entre India y Pakistán, así como en los permanentes conflictos bélicos del Próximo Oriente.

Se llega a la convicción de que bajo el escombro de las utopías los pueblos redescubren que la religión es la pasión más fuerte: religión y nacionalismo. Empieza a valorarse lo que un pensador se atrevió a pronosticar hace más de cincuenta años: «El siglo XXI será religioso o no será».

Pero no es sólo en tierras lejanas donde el laicismo se debilita o desaparece. No debemos olvidar que el anglicanismo en Inglaterra y el prebisterianismo en Escocia son Iglesias establecidas, al tiempo que en Dinamarca el luteranismo es la religión del Estado. El profesor belga Guy Haarscher insiste en esto.

Una consideración especial hay que hacer sobre lo que sucede en los Estados Unidos de América. Allí se aprecia y respeta el muro de separación entre la acción estatal y la conciencia personal. La doctrina de Jefferson sigue vigente, así como la Primera Enmienda a la Constitución: «El Congreso no podrá aprobar ninguna ley conducente al establecimiento de religión alguna, ni a prohibir el ejercicio de ninguna de ellas...»

La presencia de Dios, sin embargo, es constante en las manifestaciones oficiales norteamericanas. Antes recordé las palabras de Clinton en la presentación pública del mapa del genoma humano. Y cualquier asistente a los actos políticos más relevantes de aquella República tiene la oportunidad de recibir la bendición de los representantes de la media docena de las Iglesias de presencia destacada.

En una caracterización global de cuanto tenemos delante diríamos que los Estados son a veces laicos, pero las sociedades que ellos organizan son religiosas.

Nos sirve esta caracterización para los Estados Unidos y para otros Estados del mundo actual. Si en el siglo XX se definía el momento de los pueblos con la presencia en ellos de una «lucha de clases», convertida en motor de la historia, en el siglo XXI no es tal enfrentamiento el que puede definir la situación, sino que la conflictividad entre las confesiones religiosas impulsan los movimientos -a veces armados- de los pueblos.

No es el laicismo, en suma, la doctrina predominante en el siglo XXI. Menos aún ese laicismo radical que, en España, algunos intentan instaurar.

MANUEL JIMÉNEZ DE PARGA
de la Real Academia de Ciencias Morales y Políticas

Efemérides día 11 de Enero.

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jueves, 10 de enero de 2008

Detienen a prófugo por martirio de niño en rito satánico...

El hecho sucedió en Corrientes en 2006. En un ritual mataron al niño Juan Ignacio González. Uno de los implicados fue apresado hoy en la provincia de Buenos Aires.
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La policía detuvo en la localidad de Temperley a un joven de 20 años, acusado de haber participado en el crimen ritual del niño Juan Ignacio González, conocido como "Ramoncito", ocurridó en octubre de 2006 en la ciudad correntina de Mercedes.

Fuentes de la policía bonaerense informaron hoy que se trata de César Carlos Alberto Begueristain, quien fue apresado ayer en la localidad de Temperley, en el partido bonaerense de Lomas de Zamora.

Begueristain está acusado de asesinar junto a otros hombres ya detenidos a Ramoncito durante un rito kimbanda durante el cual lo torturaron quemándolo con cigarrillos, golpeándolo y tras violarlo brindar con la sangre del niño.

El sospechoso fue apresado por agentes de la Superintendencia de Investigacions de Delitos Complejos y Crimen Organizado de la policía bonaerense.

Ramoncito tenía 12 años cuando apareció violado, torturado y decapitado el 7 de octubre de 2006 en el cruce entre las vías del ferrocarril y una calle cerca de la estación de trenes de la ciudad de Mercedes, 270 kilómetros al sudeste de la capital provincial.

La víctima era uno de los dos hijos de una mujer que para sobrevivir se dedicaba a la prostitución, la cabeza del niño asesinado fue hallada sin piel ni ojos a pocos metros de distancia, clavada sobre una estaca.

El 26 de septiembre del año pasado, a la noche, fueron detenidas cuatro personas en Mercedes durante los allanamientos que se realizaron en la zona del Parque Mitre, del barrio San Martín, y culminaron a la madrugada del 27 en una vivienda ocupada por un hombre de apellido Aranda, donde se encontraron dos cráneos humanos y otros dos de monos.

En esa casa además, se hallaron varios elementos relacionados con el mundo de lo esotérico, como imágenes de San La Muerte y otros pertenecientes a prácticas del ocultismo, además de Aranda fueron detenidas otras tres personas.

En las casas allanadas también se hallaron fotografías atravesadas con alfileres, amuletos, una máscara diabólica con una túnica y restos de sangre humana.

Begueristain quedó alojado en dependencias policiales a la espera que la justicia correntina libre el exhorto para su extradición.



César Beguiristian, alias El Brujo, está acusado por el delito de "homicidio triplemente calificado". Era el último prófugo de la banda que sometió a distintas aberraciones físicas a Ramoncito, de 11 años, en 2006.


Un joven de 20 años, quien era un brujo de una organización umbanda, fue detenido en las últimas horas en la localidad bonaerense de Temperley, acusado del crimen del niño Ramón Ignacio González , cometido en octubre de 2006 en la ciudad correntina de Mercedes durante un rito satánico, informaron fuentes policiales.

González, de 11 años, fue asesinado el 7 de octubre de 2006 luego de haber sido sometido a distintas aberraciones físicas y por este hecho fueron procesadas siete personas.

El sujeto detenido fue identificado como César Beguiristian, alias El Brujo, quien está acusado por el delito de "homicidio triplemente calificado" y era el último prófugo de la banda que participó del asesinato.

La detención se llevó a cabo en la calle 30 de Septiembre al 2400, de Temperley, durante un operativo realizado por efectivos de la Superintendencia de Investigaciones de Delitos Complejos y Crimen Organizado de la Policía bonaerense.

La víctima fatal, conocida como "Ramoncito", comenzó su calvario el 7 de octubre de 2006, cuando lo sometieron a sufrimientos "atroces" en los que sus captores intentaban llevarlo a "la plenitud del dolor como una manera de ofrenda ritual", según surge de la investigación realizada por la Justicia correntina.

Al niño le seccionaron la cabeza para ubicarla en el costado izquierdo de su cuerpo, y además fue violado.


¡Qué horror !!!

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Religión revisitada...

Religión revisitada · ELPAÍS.com

La Iglesia española identifica al Gobierno de Zapatero con la disolución de los valores esenciales del pensamiento católico.


Estamos entrando en la campaña electoral de una manera extraña. El liderazgo de la derecha ha pasado del PP a los cardenales irredentos, en un intento de que la contienda electoral se dirima en términos de valores, religión y modelo familiar, para así modificar los campos de influencia clásicos de las distintas fuerzas políticas, generando un eje de confrontación de carácter moral. Estamos en pleno revival religioso. Y se busca agitar las propias bases fundacionales de las democracias contemporáneas, caracterizadas por la laicidad institucional. Lo acaba de decir Fraga: "España es cristiana, es católica". Y lo dijo Sarkozy, de manera bastante más articulada, hace unas semanas al tomar posesión de su cargo de canónigo de honor en San Juan de Letrán (antes de su visita a Disneyworld y de su viaje a Egipto y Jordania). Afirmó Sarkozy que "las raíces de Francia son esencialmente cristianas", para remachar que no se puede hacer buena política "sin trascendencia" y pedir disculpas al clero francés por sus "sacrificios". Declaraciones insólitas de un presidente francés, tras una larga tradición republicana de considerar la religión como un tema estrictamente privado. El discurso mereció un artículo en Le Monde, en el que se afirmaba que Sarkozy quería devolver la religión al centro de la vida política.

Nosotros no hemos tenido la ley francesa de 1905 que establecía la radical separación de las iglesias y el Estado, ley que fue calificada por Chirac de "monumento inviolable". Más bien estamos padeciendo de nuevo la pesada carga de una transición mal resuelta en muchos aspectos y que nos sigue obligando a contaminaciones indeseadas entre creencias religiosas y vida política. Pero es evidente que la hegemonía en todo el mundo del pensamiento teocon en la escena política de la derecha es abrumadora. El último libro de Susan George (El pensamiento secuestrado, Icaria, 2007) refleja de manera documentada el premeditado asalto a múltiples instancias de pensamiento y acción desde las élites conservadoras estadounidenses, utilizando centros de pensamiento, organizaciones caritativas, medios de comunicación y cualquier otro medio que logre establecer los marcos cognitivos en los que situar posteriormente cualquier debate político. Es evidente el sesgo religioso en muchos de los candidatos republicanos en la actual campaña presidencial. Se usa una mezcla de creacionismo, de identificación de la nación americana como la salvaguardia de los valores morales occidentales, y la combinación de que tener éxito en la vida es tener exito en los negocios, y de que la desigualdad es simplemente algo natural. Mientras que, a los que no logran salir adelante, siempre les quedará el consuelo de la caridad y la escapatoria de los ritos emocionales y religiosos que ayudan a sobrevivir y a soportar pésimas condiciones de vida, horarios extenuantes o cuentas siempre en rojo. Como afirma George, "la religión es mucho más gratificante que la penosa realidad de la clase trabajadora e incluso de la clase media en Estados Unidos y proporciona una sensación de pertenencia que no roza ninguna otra institución".

¿Sucede algo parecido en España? No parece que el nivel de filantropía de las fortunas de este país sea comparable al de algunos norteamericanos, ni tampoco que haya tantos espacios libres de articulación social como existen en Estados Unidos para desencadenar ese ataque brutal a las bases de la racionalidad contemporánea. Pero, repasando los textos del Grupo de Estudios Estratégicos (vinculado estrechamente a José María Aznar), encontramos frases del tipo "la pervivencia de nuestros sistemas democráticos depende de nuestra capacidad para expandir la libertad en el mundo", "creemos en la superioridad de los valores (...) que han fundado nuestra civilización occidental", "la amenaza requiere una respuesta contundente por parte de Occidente", " al relativismo moral y la pérdida de los valores esenciales (...) una alianza global del conjunto de los de países libres". Las resonancias con los "marcos cognitivos" (siguiendo a George Lakoff y su popular "no pienses en los elefantes") que han utilizado con éxito los neoconservadores estadounidenses son evidentes.

La cúpula de la Iglesia española ha concentrado sus cañones dialécticos en la identificación del Gobierno de Zapatero con la disolución de valores esenciales del pensamiento católico, valores del tipo: "matrimonio es unión para siempre de hombre y mujer", "la mujer es la base de la familia", "la familia es indisoluble y es la gran fábrica de transmisión y conservación de valores", "la procreación es sagrada e inviolable", "los homosexuales son personas desviadas y que merecen comprensión, pero no reconocimiento". Tratan de que su visión sesgada de los valores, de la moral, de las costumbres y de la familia sea identificada como la visión natural, tradicional, española. Y tienen detrás el peso del Vaticano, preocupado por las consecuencias en Europa del (mal) ejemplo español. No podemos sensatamente dejar que este tipo de cuestiones se conviertan en el centro de la polémica sobre el futuro del país, cuando tenemos tantos temas fundamentales planteados: cuál es el papel del trabajo en nuestra sociedad; quién es ciudadano; cómo afrontar las cuestiones del cuidado entre personas sin retroceder en la autonomía personal conquistada; cómo combinar autonomía personal, igualdad y reconocimiento de la diversidad, que son los valores básicos de la contemporaneidad; si es realmente compatible a medio plazo la deriva actual del capitalismo con la salvaguardia del mundo y de la humanidad. Necesitamos nuestro propio marco cognitivo de valores. Valores en los que creer, valores que defender.


Joan Subirats es catedrático de Ciencia Política de la Universidad Autónoma de Barcelona.

Yin Yang (extracto del nuevo NoteBook)



Empieza el Notebook de la siguiente manera:

"El símbolo del Yin y Yang fue creado por el taoísmo, que simboliza una versión de la dialéctica hegeliana. El ying y el yang representan dos fuerzas opuestas en conflicto permanente con el otro, conduciendo así a la contradicción y el cambio perpetuos. Esta noción de dos polos opuestos y de la perpetuidad del cambio es frecuente en el pensamiento y cultura chinos a través de su historia."

El Yin y Yang es una teoría filosófica china sumamente interesante por su profundidad e implicaciones y cuyo conocimiento y comprensión siempre será de utilidad a cualquiera.


happy

El ocultismo o magia a menudo ha sido origen de la Ciencia.

«El ocultismo o magia, desde luego está basado en la superstición, pero ha sido a menudo origen de la ciencia. Las artes ocultas comparten con la ciencia el deseo de interpretar la naturaleza en forma positiva, y conseguir los servicios de la naturaleza por medio de su conquista por el hombre. El ocultismo se convierte en ciencia cuando renuncia a su confianza en las fuerzas sobrenaturales y trata de interpretar el universo sólo en función de las fuerzas naturales. Los conceptos sobre estas fuerzas naturales pueden parecer más bien simples y toscos en un principio, pero en ellos encontramos los comienzos de la ciencia. Tal ha sido la contribución de la escuela yin yang al pensamiento chino. Esta escuela representa una tendencia científica en ese sentido...»

Feng Youlan, "Breve Historia de la Filosofía China"

Efemérides día 10 de Enero.

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