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viernes, 18 de enero de 2008

Criticado por su énfasis en la religión, Sarkozy reafirma apego al laicismo.

PA-DIGITAL.com.pa [PANAMA AMERICA]: versión hoy ..:::la más completa selección de noticias de última hora:::..


El presidente francés, Nicolas Sarkozy, reafirmó hoy su apego "al principio de la laicidad" ante los líderes de las principales iglesias del país, tras suscitar la inquietud entre los defensores del laicismo por haber subrayado, en Roma y en Riad, la importancia de la religión en la sociedad.

La separación entre la iglesia y el Estado, recogida en la ley de 1905, es uno de los pilares de la República francesa.

En la tradicional felicitación de Año Nuevo con los líderes religiosos hoy en el Elíseo, Sarkozy reafirmó su apego "al principio de la laicidad" como "respeto de todas las creencias y no como un combate contra las religiones", afirmó su portavoz, David Martinon, ante la prensa tras el encuentro.

Recalcó que "el reconocimiento del sentimiento religioso como una expresión de la libertad de consciencia y el reconocimiento del hecho religioso como un hecho de civilización forman parte, al igual que el reconocimiento del legado de las Luces, de nuestro pacto republicano y nuestra identidad".

Tras señalar que los que tienen convicciones filosóficas, morales y religiosas deberían tener empeño en mostrar "respeto" por las que no comparten, dijo que estos "valores de diversidad, tolerancia, comprensión y respeto inspirarán" al jefe de Estado en su misión.

Estos valores "están en el corazón de la política de civilización que desea para Francia", concluyó.

Los discursos del conservador Sarkozy sobre la religión durante su visita a Roma el mes pasado y en la islámica Arabia Saudí esta semana han generado una polémica en Francia.

En Roma, el presidente insistió en "las raíces cristianas" de Francia, que "necesita católicos", y criticó el laicismo a la francesa al abogar por "una "laicidad positiva" que no considera a las religiones "como un peligro sino como una baza".

Y, en Riad, el pasado lunes, hizo de nuevo hincapié en el legado civilizador de las religiones y habló de un Dios que "no avasalla" sino que "libera" y es "un baluarte contra el orgullo desmedido y la locura de los hombres.

Aunque en Riad denunció a los extremistas, la oposición de izquierdas en Francia tachó de "peligrosas" unas declaraciones que "refuerzan la legitimidad de quienes predican la fe más radical".

El líder del Partido Socialista, Franois Hollande, acusó a Sarkozy de hacer de la religión un "elemento de su política exterior" y le da un rol "casi superior al conferido a los educadores de la República".

Al encuentro de hoy en el Elíseo acudieron el presidente de la Conferencia Episcopal de Francia y arzobispo de París, su colega de la Federación protestante, el líder del Consejo Francés del Culto Musulmán y rector de la Gran Mezquita de París, el Gran Rabino y el jefe de la Unión Budista.

jueves, 17 de enero de 2008

Crecen las críticas a Sarkozy por "alterar la laicidad" del Estado...

Crecen las críticas a Sarkozy por "alterar la laicidad" del Estado | El Periódico de Catalunya | Internacional

La Francia laica protesta por los flirteos del presidente Nicolas Sarkozy con la religión. Dos discursos recientes del jefe del Estado, el pronunciado en Roma el 20 de diciembre y el leído el pasado lunes ante el Consejo Consultivo de Arabia Saudí, en Riad, han levantado críticas de la izquierda y de los sectores que defienden la enseñanza laica.

En la iglesia de San Juan de Letrán de Roma, con motivo de su toma de posesión como canónigo honorario, un privilegio reservado a los presidentes de la República, Sarkozy reivindicó las "raíces cristianas de Francia" y en Riad hizo lo mismo con las "raíces religiosas" de las civilizaciones, ideas sorprendentes en un presidente de un país que consagra la laicidad y la separación de la Iglesia y el Estado desde 1905.

Remontándose al bautismo de Clodoveo, a partir del cual Francia se convirtió, para los católicos, en la "hija mayor de la Iglesia", Sarkozy defendió en San Juan de Letrán una "laicidad positiva, que no considera que las religiones son un peligro, sino más bien una baza". Y pronunció otra frase, que ha sido calificada de "provocación" por el SNUipp, sindicato mayoritario en la enseñanza primaria: "En la transmisión de los valores y en el aprendizaje de la diferencia entre el bien y el mal, el maestro no podrá jamás reemplazar al cura o al pastor", dijo Sarkozy, que se considera "miembro de la Iglesia católica" con una "práctica religiosa episódica".

HOLLANDE Y BAYROU

El jueves pasado, el dirigente socialista François Hollande emplazó a Sarkozy a dejar de cuestionar la ley de 1905 de separación de la Iglesia y el Estado. Dijo que "el principio de laicidad ha sido alterado" y denunció otra idea del discurso de Sarkozy: "La moral laica corre el riesgo de agotarse cuando no está adosada a una esperanza que colma la aspiración al infinito". El centrista François Bayrou, católico practicante, fue de los primeros en rechazar "la paradoja inquietante" de un presidente que "exhibe su complacencia con el materialismo financiero y al mismo tiempo desea hacer de la religión una autoridad en el espacio público".

Las críticas han arreciado tras el discurso en Arabia Saudí, en el que Sarkozy citó 11 veces a Dios y afirmó: "No conozco ningún país cuya herencia, cultura y civilización no tengan raíces religiosas". No se olvidó de subrayar que hablaba como "jefe de un Estado que reposa sobre el principio de separación de la Iglesia y del Estado", después de afirmar que "el sentimiento religioso no es más condenable a causa del fanatismo como no lo es el sentimiento nacional a causa del nacionalismo".

RELIGIÓN OBLIGATORIA

Ante el Consejo Consultivo saudí, Sarkozy proclamó también que "la vida del hombre no tiene solo una dimensión material" y reivindicó la diversidad, en cuyo nombre justificó la creación en Francia del Consejo del Culto Musulmán y su apoyo a la construcción de mezquitas.

En declaraciones a Libération, Jean Bauberot, historiador de la laicidad, asegura que "ninguno de sus predecesores había ido tan lejos", ya que Sarkozy "hace de la religión una dimensión obligatoria del ser humano. Es una opción filosófica que no puede tener un presidente de la República".

martes, 15 de enero de 2008

Los templos vacíos y las misas rápidas...

Blogs LA PRENSA » Archivo » Los templos vacíos y las misas rápidas

En estos días de fin de año pude asistir a dos catedrales católicas (en Santander-norte de España y en Madrid), y fue una triste sorpresa ver los templos vacíos, solo unos cuantos ancianos, asistiendo a unas misas que duraban no más de 15 minutos.

Fue inevitable recordar los actos religiosos en León o Managua, u otras ciudades o pueblos de Nicaragua, donde personas de todas las edades por lo general llenamos los templos católicos e incluso de otras denominaciones religiosas.

Se pueden hacer diferentes lecturas de esta situación, sin olvidar que España es un país con una historia de catolicismo desde hace casi 2,000 años, con la palabra y testimonio del apóstol Santiago.

¿Que ha alejado a la juventud española de los templos? (la "puerta del sol" congregó a decenas de miles de jóvenes desde la noche del 31 hasta la madrugada del 1 de Enero).

¿Es posible que la juventud Nicaragüense (un país con una historia de catolicismo de apenas 500 y pico de años), desarrolle una tendencia similar a la de la "madre patria"?

¿Que debemos hacer como Iglesia (religiosos y seglares), para mantener la fe y los valores cristianos en nuestra juventud?

Creo que la familia tiene un papel fundamental, sobre todo con el ejemplo personas de todos y cada uno de nosotros. Alegrémonos de tener nuestros templos llenos, pero no olvidemos a nuestros jóvenes y niños. Que nos recuerden por nuestros regalos, pero sobre todo por la herencia cultural, por los principios y la actitud ante la vida. Llama la atención ver templos vacíos, pero una juventud vacía es lo peor que le podría pasar a un país.

El nacional catolicismo peca al pasar factura a la Constitución...

La Opinión de Tenerife - La Opinion de los lectores - El nacional catolicismo peca al pasar factura a la Constitución

La iglesia católica, su cúpula, y muchos curas después de casi cinco décadas alineados, conchabados y protegiendo procedimientos sumarísimos que llevaron a la tumba a miles de ciudadanos, hasta que el pueblo soberano decidió dejar en la estacada a las huestes del PP, ahora se sienten incómodos por leyes que procedían de legislaturas anteriores y que no fueron derogadas por el Gobierno de Aznar, como la ley abortista, lo hicieron el pasado domingo con esa manifestación contra el Gobierno. Nos tocó tener que oír y ver por TVE, apoyados por un Sumo sacerdote alemán, hoy el papa de todos los católicos. Alguno de los discursos de los obispos de la Conferencia Episcopal por, según ellos un laicismo radical, amenazan con la posible disolución de la Democracia, en lo que los muy cretinos están interesadísimos. Eso es lo que les conviene y están deseando para implantarnos un régimen autoritario y de pensamiento único. ¡No les caerá esa breva!

Verdaderas manadas de auténticos malvados y ruínes, engañando y manipulando a sus feligreses en un auténtico alarde de fuerza para intentar cargarse el Estado de Derecho, al igual que viene haciendo ese mal monaguillo del PP, cual es el tal Alcaraz, un totorota siempre presto y al servicio de sus amos para ir contra todo lo que se mueva de libertades e ir contra lo que se debe respetar como son las leyes del país, si son democráticas, y en esta país que vivimos Desde 1978 los curas deben enterarse que hasta en la Biblia se habla del respeto a las leyes cuando leemos: dar a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar... pero lamentablemente estos clérigos se llevan años anunciando el Apocalipsis y pisoteando el evangelio de Cristo, haciendo de su capa un sayo e interpretando los leyes a su aire, pasando por alto que todos, ciudadanos y clero debemos obedecer, honrar y sostener la ley, si es democrática.

Decían asimismo, los obispos más radicales de filosofía franquista, que trabajar por la familia es trabajar por el ser humano pero a lo que nosotros como cristianos, al igual que los católicos, trabajamos por y para la familia, con la diferencia que lo hacemos desde el respeto a los Derechos Humanos y al Estado de Derecho y, por tanto, a la Constitución que todos, el pueblo soberano nos otorgamos, pese a los deseos de involución de ese sector insignificante de la iglesia católica que están por el poder omnímodo de una teocracia desfasada en línea con los caprichitos de unos curas que a sabiendas que la Carta Magna contempla la legalidad de todas las religiones, las religiones cristianas, judía, además de la católica y la también fundamentalista musulmana y ahora, lamentablemernte, intentan actuar como auténticos torquemadas del siglo 21, en una perdida absoluto de respetó a los demás, a los que opinamos de manera diferente, con pensamiento pluralista por supuesto, contrario a todos aquellos que recordando las manifestaciones del dictador en la Plaza de Oriente, reúnen a sus prosélitos, en puro mimetismo en la Plaza Colón, en defensa del ultra nacional catolicismo, perdiendo por la soberbia que utilizan, toda credibilidad con actos de este tipo en alardes de lo inicuo, injusto yendo contra las leyes que aprobó el parlamento, como representantes de la voluntad soberana en 1985, cual es la Ley del Aborto, a la que en 8 legislaturas del PP., mantuvieron y no derogaron.

¿Por qué es ahora cuando se manifiestan y no antes? ¡Raro, raro, raro...!

Que asimismo, de manera reaccionaria la Conferencia Episcopal condene la Enseñanza que posibilita el que nuestros hijos y nietos aprendan a ser más humanos y se pueda elegir dentro del conjunto de disciplinas relacionadas con el humanismo y la cultura, incluido la religión aunque no precisamente y en exclusiva la católica, pese a que los muy ladinos lo pongan en duda, clama al cielo y ofende nuestros más íntimos sentimientos y formación cristiana y, además, nos permitimos recordar que la carta Magna en su artículo 27, garantiza la libertad de Enseñanza, por lo que no se puede ir contra el arigón como acostumbran.

Y como en determinado medio de la COPE en esta ínsula hemos oído a su "ínclito" director largando soflamas contra los ciudadanos que no coincidimos en muchas de las cuestiones que él defiende, y al interpretar que son casi del tono golpista de esa derechona que no se resigna a decirnos como debemos caminar, desde que somos ciudadanos libres gracias a vivir en un estado de derechos y obligaciones, tenemos el deber de denunciarlo, para que se modere y deje de ser servil, lo que parece agradarle.

Y como no podía ser menos cuanto echamos en falta al cura Siverio, director que fuera de este medio en La Laguna, por su encaje, saber estar y aguantar, reuniendo mejores méritos, y aceptar siempre con la mejor sonrisa, el papel de segundón en un medio de la Iglesia, dejando para otros el lucimiento personal, asumiendo para si el trabajo más duro y mostrando coherencia doctrinal a través de las ondas, llevando el evangelio a su pueblo, el pueblo de Dios, de manera diferente a la del presente.

Esas pretensiones de aducirnos, tendrán contundente respuesta por parte de la soberanía popular el 9 de marzo en las urnas, de donde debe salir un Gobierno capaz de anular el Concordato y la posibilidad de una nueva desamortización a lo Mendizábal, para que la inmensa mayoría de las propiedades de la Iglesia que mantiene el pueblo con el sacrificio de sus dineros, vuelvan a éste y se les acabe el cuento y la prepotencia de una vez por todas, de quienes aún se creen portadores de nuestros destinos en lo universal, dando pésimos ejemplos de los principios morales que engañosamente pretenden creamos que defienden.

Y como las falsedades de la Conferencia episcopal rayan en lo inicuo deseamos dejarles lo siguiente del Evangelio: El deber del maestro (sacerdote) es velar y cuidar que no haya iniquidad en la Iglesia, ni aspereza entre uno y otro, ni mentira, ni calumnias, ni mal decir: deben sin embargo, amonestar, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo. AMÉN

Disenso y quinielas...

La Nueva España - Diario Independiente de Asturias - Sociedad y Cultura - Disenso y quinielas

Los jesuitas iniciaron esta semana su Congregación General con una homilía del esloveno cardenal Franc Rodé en la que el purpurado combinó caricias -pocas- y pescozones -más-. Caricia mayor: «La Compañía se ha colocado siempre en la encrucijada entre la Iglesia y la sociedad, entre fe y cultura, entre religión y secularismo. No abandonéis este reto». Y algunos cachetes:

- «La Iglesia espera de vosotros una luz para restaurar el «sensus Ecclesiae».

- «Sin la fe en la Iglesia, no puede existir el amor por la Iglesia».

- «Con tristeza e inquietud veo también un creciente alejamiento de la Jerarquía».
- «La diversidad doctrinal desorienta a los fieles y conduce hacia un relativismo sin horizonte. La verdad es una».
- «Los exegetas y los estudiosos de la Teología están comprometidos en colaborar para investigar y proponer las Letras divinas».

- «Aquellos que deben vigilar sobre la doctrina de vuestras revistas, de las publicaciones, lo hagan a la luz y según las "reglas para sentir cum Ecclesia", con amor y respeto».

He aquí una síntesis perfecta de las grietas que el Vaticano percibe en el edificio católico. ¿Tienen fe los jesuitas en la Iglesia? Alguno contestaría: «Hombre, un poquito más en Dios y en Jesucristo». Sorna jesuítica. Pero ahí está Rodé, señalando los elementos clave: editoriales, revistas, exegetas y teólogos, es decir, esas avanzadillas del disenso eclesial. San Ignacio dejó escrito en alguna parte aquello del «idem sapiamus, idem dicamus omnes»: «sepamos lo mismo y digamos lo mismo», que hoy día sería el lema fundamental y perfecto de todo gabinete de comunicación en instituciones y empresas.

Sin embargo, lo que Rodé se huele es que los jesuitas están verdaderamente unidos en la inspección de las grietas del catolicismo. ¿Las han causado los S. J.? Sería injusto echarle todas la culpas a la Compañía. Ahí está esa crisis de autoridad que recorre todas las esferas sociales; y ese disenso, no abierto, sino silencioso, de innumerables creyentes; y esas lagunas en el liderazgo humano y espiritual de tantos obispos. Ya lo dice el asturiano Camino, que acaba de entrar en capilla y Ejercicios Espirituales, antes de su ordenación episcopal: el problema de la Iglesia no es Zapatero, ni los laicistas, ni los masones... -que, eso sí, algo incordian-, sino la secularización interna al catolicismo; un serio problema más llorado -véase Rodé- que afrontado con ganas y realismo. Hablemos ahora de quinielas sobre el nuevo general que elegirán en breve los jesuitas. Desde que la Agencia Católica de Noticias -la estadounidense CNA- puso a rodar algunos nombres hace ya un año, no han hecho más que repetirse: Imoda, Morales, Raper, Royón.

¿Va a ser el general un conocido, o un desconocido? Arrupe era el jesuita más conocido de su tiempo, pero no su sucesor, Kolvenbach. Cuando eligieron a éste, en 1983, uno de los jesuitas congregados le dijo al jefe de prensa de la Compañía de Jesús:

-Oye, suena mucho un tal Kolvenbach. ¿Tienes algo de él?

-¿De quién?

-Pues vete preparando un dossier.

Al día siguiente, eligieron al holandés-libanés Kolvenbach.

En este momento, el jesuita más conocido es Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede. Tiene, además, la plena confianza de Benedicto XVI y de la Secretaría de Estado, pero ha recorrido poco mundo. No es un jesuita transfronterizo.

'Marxismo y cristianismo', de Alasdair McIntyre (libro)

'Marxismo y cristianismo', de Alasdair McIntyre

El individuo participa de un drama que afecta a toda la historia; al menos en eso coinciden marxismo y cristianismo.

MacIntyre es sobre todo conocido por su obra Tras la virtud . Ha escrito muchos otros libros relevantes como Tres versiones rivales de la ética y sus aportaciones al debate social contemporáneo son importantes, aunque apuntan formas de anquilosamiento en sus comentaristas y seguidores. En directo es más luminoso de lo que uno imagina a través de sus voceros, aunque ya sabemos que leer agota y más en una época de auténtica vorágine editorial.

También Marxismo y cristianismo, que es como un libro de juventud intelectual, y que visto en perspectiva puede parecer un escarceo indecoroso del autor, tiene puntos brillantes y una tesis que vale la pena recuperar para pensarla en estos tiempos en que el liberalismo lo invade todo y hasta se ha infiltrado en los movimientos pro cambio climático rompiendo, de esta manera, un reducto que siempre mantuvo la izquierda (me refiero a la no burguesa, porque la de ahora es de otro talante).

Dice nuestro autor: "Tanto el marxismo como el cristianismo rescatan la vida del individuo de la insignificancia de la finitud, poniendo de manifiesto cómo el individuo participa o puede participar en un drama que abarca la historia entera del mundo ". La propuesta liberal no pasa del monólogo y, generalmente ante el espejo, para dar un aire de sociedad.

El éxito del marxismo, como ideología no en su concreción práctica, señala nuestro autor (en coincidencia con otros análisis), de su carácter de herejía cristiana. La inmanentización del Reino, pareja a la consideración de la religión como sustancia opiácea alienante, pone en marcha una esperanza que ayuda a los individuos a comprenderse en la historia y a tomar una postura crítica frente a la sociedad.

El marxismo constituye, así, el único intento serio de ofrecer una alternativa a la religión una vez esta fue finiquitada por el pensamiento ilustrado.

Precisamente MacIntyre, después de analizar lo que Marx toma de Hegel y el influjo de Feuerbach, se fija en ese aspecto de esperanza (secularizada) como virtud social que contiene el marxismo. Ello es posible porque existe una pregunta sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad así como una mirada sobre el pasado y una prospectiva de futuro.

MacIntyre se fija en la gran crítica que el marxismo hizo al capitalismo clásico y encuentra a faltar otra gran ideología que haga lo mismo con el liberalismo actual.

Entiéndase bien que nuestro autor no reivindica el marxismo, sino que encuentra en él algo que hoy no existe y ello mientras, con la religión en retirada, el hombre queda preso de los poderes públicos y las pequeñas sociedades, en las que es posible la verdadera vida comunitaria, sufren los efectos corrosivos del capitalismo o la agresividad del omnipotente Estado.

La distancia de los años, el original es de 1953, con revisiones de 1968 y 1995, no ha menguado para nada el interés de esta obra, que resulta útil tanto por la interpretación que hace del marxismo, como por las perspectivas que abre frente al monopolio liberal. El título no es engañoso, pero para entenderlo en todo su alcance hay que leer el libro, lo cual, de cualquiera de las maneras, es más que interesante.

MARXISMO Y CRISTIANISMO
Alasdair MacIntyre
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143 páginas

Buzón de Apócrifos: La misma gata: contra JM Aznar.

cultura en la mira: Buzón de Apócrifos: La misma gata

México, D.F., 14 de enero (apro).- Señor J. M. Aznar. La presente a este buzón es para comunicarle que veo con tristeza y también, por qué no decirlo, con indignación que su idea sobre el indigenismo, expuesta en cursos en el Tecnológico de Monterrey, es la misma que la de tantos de los descubridores, conquistadores e incluso evangelizadores de la América, hijos, a su vez, de la llamada "civilización occidental y cristiana", que en el fondo consideraron que el mejor indio era el indio muerto, o en el mejor de los casos, sometido y esclavizado.

Repito, su idea del indigenismo, señor J. M. Aznar, es de la misma estofa del inglés Cotton Mather, quien dijo: "No sabemos cómo ni cuándo los indios fueron los primeros pobladores de este rico continente, pero sí sabemos que el Demonio habrá de exterminar esa mesnada de salvajes para que el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo no sea vilipendiado por ellos."

Insisto, su idea del indigenismo, señor J. M. Aznar es del pelaje de los pueblos elegidos, que desde el viejo Testamento a nuestro hoy, creen que esa elección que se adjudican les da preponderancia sobre los demás y que el cumplimiento de su presumido deber tiene importancia de vida y muerte para el resto de los humanos, con lo que justifican todas sus acciones, incluso las más villanas y bárbaras. Usted lo sabe bien, no se haga, por lo que le digo que por más que pretenda defender y hasta legitimar su concepto del indigenismo con ataques al "neoestatismo", defensa del capitalismo, alabanza de la libertad y rechazo a lo que llama ideología del pobrismo, afirmo y sostengo que toda esa su retórica es ante todo y nada más que una nueva faceta de la vieja disputa entre los humanos: la de la propiedad, la de su sentido y consecuencias en lo social. Total, que usted, J. M. Aznar, para los efectos de la práctica, con toda su pretendida retórica modernista, no está haciendo más que revolcar a la misma vieja gata con otro collar, la de tantos descubridores, conquistadores y colonizadores del llamado Nuevo Mundo, la de los encomenderos, comerciantes, colonos y la de no pocos de sus defensores espirituales, como los curas Olmedo, Ginés de Sepúlveda, Juan de Torquemada y tantos otros frailes que, con argumentos dizque teológicos, justificaron, legitimaron y hasta bendijeron la "guerra justa" contra los nativos de América, su evangelización por la fuerza, su esclavización en la encomienda, y hasta el herraje y asesinato de los mismos.

Lo admita o no, todo lo anterior, desde una crítica hecha desde el punto de vista de la fe cristiana, lo convierte en uno de esos extraños cristianos que usaron al cristianismo como careta del poder y del dominio, como máscara que justificó religiosamente la conquista y la encomienda, como antifaz que, religiosamente, propició y favoreció la agresión, la humillación, la discriminación e incluso la degradación del indio, al tiempo que, paradójicamente, también sirvió para adormecer las conciencias de los conquistadores y encomenderos, que así, en paz con Dios y consigo mismos, pudieron dedicarse a agredir, a someter y esclavizar a los indios, con lo cual se convirtieron en Judas del verdadero cristianismo.

Eso es lo que usted es hoy, señor J. M. Aznar, un Judas del cristianismo verdadero, ya que de otra manera no se explica que siendo uno de los más destacados ideólogos de la nueva internacional de la democracia cristiana, exprese tan peregrina idea del indigenismo. Más le valiera que como tal se preguntara y viera, sin telarañas en los ojos, que después de 500 años, de medio milenio de evangelización tan singular, los descendientes de los así evangelizados, es decir, los diferentes pueblos indígenas actuales, siguen siendo los más pobres de los pobres de este continente. Si bien mira, verá que los descendientes de aquellos que padecieron la conquista y la tal evangelización sufren de aislamiento, marginación, alcoholismo, miseria extrema y analfabetismo, que ninguno de esos pueblos goza siquiera de un mediano pasar. ¿Eso no le dice nada? Ante esta realidad, ¿cómo se atreve a denostarlos, a negarles derechos? Al respecto, bueno será que se entere que ya hace siglos, españoles más ilustres que usted, como por ejemplo Francisco de Vitoria, asentaron y sostuvieron que siendo los indios capaces de discernir, de distinguir una cosa de otra señalando la diferencia, eran también capaces de tener propiedades esto es, que eran sujetos con derechos reales, no supuestos como usted dice.

En verdad, si la internacional política demócrata cristiana, de la que usted es uno de sus ideólogos, respalda sus pensamientos, palabras y decisiones, tiemblo por el cristianismo que, en el pasado, ha perdido tantas batallas en este continente por Judas que lo vendieron desvergonzadamente.

Porque así no sea por el bien de la paz entre los vivos y descanso de los difuntos. Amén.

Fr. BARTOLOME DE LAS CASAS

miércoles, 9 de enero de 2008

... del tema del fenómeno del ateísmo científico contemporáneo.

Diario Las Americas - Se discute en la Peña Vareliana sobre el ateísmo y el P. Varela

En su última sesión-desayuno, la Peña Vareliana trató el tema del fenómeno del ateísmo científico contemporáneo, que abordó el profesor Francisco Muller, quien comenzó diciendo que lo motivó a estudiarlo, la reciente oleada de libros que han salido atacando la religión y a Dios, en nombre de la ciencia (por ejemplo "The God Delusión", de R. Dawkins, "El final de la fe", de Harris, entre otros).

Muller citó varios autores religiosos que tratan el tema, incluyendo al padre jesuita Barrios, al Vaticano II y al propio Padre Varela. En todas esas fuentes se da primero una especie de clasificación de los ateos, pues los hay de varias clases: los que simplemente niegan a Dios, como dice Varela en su primera Carta a Elpidio; los que creen en Él, pero para manipularlo, como tambien dice Varela: y hasta los que lo reconocen, pero desobedecen sus leyes.

En su contundente Lógica, Varela dice que: "Por más que diga el impío (el ateo) que no hay Dios, es muy fácil descubrir que él no sabe que no lo hay", es decir, que el ateísmo no es algo probado, sino una mera duda subjetiva. Y llega a decir Varela que los ateos, por lo general, niegan la libertad del hombre, para así verse libres de la responsabilidad moral y no tener que dominar las pasiones propias ni dar cuenta a Dios alguno.

El Padre Barrios, por su parte, trata de comprender las explicaciones del ateísmo que dan los ateos, y afirma que una de las más frecuentes "razones" que ofrecen para no creer es la existencia del mal, cosa que parece oponerse a un Dios benevolente. Los que así piensan olvidan que el pecado ha tergiversado, precisamente, el orden natural, lo ha hecho "malo" en ciertas situaciones para el hombre.

Muller recordó aquí la frase de San Pablo, de que la naturaleza ha sido sometida a la vanidad del pecado, y gime "dolores de parto" hasta que se manifieste la gloria de los hijos de Dios. Lamentablemente, según Muller, esos mismos hijos de Dios, o sea los creyentes, a veces dan motivo de escándalo a los ateos, ofreciéndoles una imagen distorsionada del verdadero Dios. En este sentido el ateísmo es beneficioso porque obliga los creyentes a "purificar" sus creencias, y sobre todo, sus vidas. En definitiva, como dice el autor Emiliano J. Hernández, sólo el santo es el verdadero testigo de Dios.

En este punto, Muller cambió un poco la temática, y abandonó la línea de la naturaleza externa y de su maravilloso orden cósmico, que refleja indudablemente, una "Inteligencia" más allá de toda inteligencia. En su lugar, entroncó con la "antropología existencial", rama actual de la filosofía y la teología, que enfatiza el mundo de las personas y el diálogo entre las mismas. "Sin un tú no hay un yo", dijo, y, citando a Martín Beber: "si no hay tú ni yo, tampoco hay Dios". O sea, el amor, en la palabra sincera del diálogo interpersonal, es la base para ir del hombre a Dios y de Dios al hombre.

Al fin y al cabo, el verdadero Dios es un Dios trinitario, una relación entre tres personas. Esto es crucial porque "si no encontramos al Tú con mayúscula, a través de los "tús" humanos, pasará una de dos: o endiosaremos al tú (idolatría) o endiosaremos al Dios al yo (egolatría). Por eso todo ateismo termina en la creación de una falsa religión y un falso dios. Este dios puede ser la "ciencia", o puede ser un Líder Máximo, o hasta una estrella de cine o de deporte, el canto o la farándula. Ahí vienen los diversos "fanatismos", fenómeno que junto con el ateísmo y la superstición, el Padre Varela presagiaba que podían destruir la sociedad, y hasta naciones enteras. Y acertó, lamentablemente, como demuestran los casos de Rusia y de Cuba, que Chávez quiere ahora copiar en Venezuela.

En la discusión que siguió a la ponencia de Muller, se habló del positivismo de Compte, que infectó el primer plan educativo de Cuba, del ateo "de a pie" hoy día, del agnóstico, del origen del Universo, del Bing-Bang y la religión, y hasta del planeta Júpiter. Muller insistió en que habiendo sido el Padre Varela sacerdote, santo, creyente y, a la vez, científico (pues creó el primer laboratorio de Física elemental en Cuba), no tiene sentido que en nuestra patria haya pugna entre "ciencia y religión".

Es el mismo caso de Polonia, la patria de Juan Pablo II, donde la figura señera de la ciencia, Copérnico, fue también un hombre de Iglesia (canónigo de Frauenberg). Muller ilustró a la audiencia, de pasada, con los datos estadísticos de que el 85% de los grandes centíficos de los siglos 15 al 19 (y algunos del 20) han sido creyentes, católicos o protestantes. Que sólo un 13% ha sido indiferente y un mínimo de 2% ateo declarado.

Como ejemplo de armonía entre Ciencia y Fe, terminó citando al gran Pasteur, padre de la microbiología, la fermentación, la estereoquímica y la vacunación. Decía Pasteur: Dichoso el hombre que lleva dentro de sí a Dios y le obedece; Félix si tiene en sí un ideal de belleza, de arte, de ciencia y de patria; un ideal de las virtudes del Evangelio. Esos son los manantiales vivos de los grandes pensamientos y de las grandes acciones. Todo se ve claro a la luz del infinito.

Para terminar, Muller afirmó que el Padre Varela cumplió magníficamente el pensamiento de Pasteur, desmintiendo así, con su vida, ejemplo e ideas, que la ¨oleada¨ de ateísmo en nombre de la ciencia pueda ser razonable. Al contrario, es solo eso: una "oleada", algo de moda que no tiene base alguna en la realidad.

El Ateísmo evangélico...

El ateísmo evangélico | LANACION.com

Por John Gray


Una nueva raza de misioneros intenta convertir al mundo. Según los evangelistas del descreimiento, la religión es una reliquia del pasado que obstruye el camino hacia el progreso humano. Una vez que el mundo se haya liberado de ella, podrá superar males inmemoriales, como la guerra y la tiranía. La especie humana podrá modelar para sí una nueva vida, mejor que cuantas ha conocido en la historia. Ya no se inclinará ante una deidad imaginaria y, por fin, asumirá su propio destino.

Tal es el credo de Richard Dawkins y otros misioneros hostiles a la religión.

El ateísmo evangélico es una fe simple. Sus adherentes creen que la religión desaparecerá del planeta, no bien cada uno de nosotros la haya rechazado. Pero la religión es mucho más que el hecho de creer y la mayoría de los ateos militantes expresan modos de pensar heredados del cristianismo.

En su libro El gen egoísta, Dawkins defiende fervientemente el concepto darwiniano de que la especie humana es un producto de la selección natural: los humanos son "máquinas de genes", programadas por la evolución para reproducirse. Sin embargo, en el mismo libro, declara: "En la Tierra, sólo nosotros podemos rebelarnos contra la tiranía de las copiadoras egoístas".

¿De dónde saca Dawkins esta fe en la libertad humana? No de la ciencia. Proviene del cristianismo: éste siempre ha sostenido que el hombre se distingue del resto de los animales por poseer libre albedrío.

Tal afirmación del libre albedrío es una confesión de fe y, en muchos sentidos, el ateísmo evangélico se comprende mejor como una herejía cristiana. Tomemos por caso la idea del progreso, que tanto sobresale en los ataques ateos contra el cristianismo. La Europa precristiana tenía una visión cíclica de la historia. La guerra y la paz, la libertad y la esclavitud se sucedían en un proceso cíclico que no difería radicalmente de aquellos observables en la naturaleza. Se ignoraba la idea del progreso social, de una humanidad que, a lo largo de la historia, avanzaba hacia niveles de vida superiores.

Esta idea del progreso es un mito posterior al advenimiento del cristianismo. En la ciencia, el conocimiento hoy adquirido no podrá perderse fácilmente mañana. En cambio, es muy común que los avances éticos de una generación se pierdan en la siguiente. Prohibir la tortura es algo propio de un país civilizado. Empero, el gobierno de Bush ha evadido tal prohibición al negarse a prescribir el "submarino", una forma de tortura utilizada, entre otros, por la Inquisición y por el régimen de Pol Pot.

Otro ejemplo: la abolición de la esclavitud en el siglo XIX fue un importante avance ético. Pero la esclavitud volvió en el siglo XX, y en gran escala, en la Alemania nazi, la Rusia estalinista y la China de Mao. En estos primeros años del siglo XXI, ha reaparecido como tráfico humano.

Estos y otros males conocidos nunca se pueden vencer en forma definitiva. Vuelven constantemente bajo distintos rótulos y es preciso combatirlos en cada generación.

La idea del progreso, como otros mitos, atiende a fuertes necesidades emocionales. Los mitos no son teorías científicas primitivas que podamos verificar o falsear. Son narraciones que confieren un significado a la vida humana. El mito del progreso permite, a quienes se sometan a él, sentirse parte de una marcha multitudinaria y constante desde las tinieblas hacia la luz.

La imaginería de tinieblas y luz, tan utilizada por los creyentes laicos, delata los orígenes religiosos de su fe. Así como los cristianos se sienten actores en un drama cósmico de pecado y salvación, así los humanistas laicos se consideran partícipes en una lucha épica por el progreso humano.

Mi escepticismo hace que las numerosas coincidencias entre la fe religiosa y el humanismo laico me sorprendan más que sus discrepancias. La una y el otro son tramas míticas; más que un interés por la verdad, cubren una necesidad de significado. Su principal diferencia radica en la calidad de los mitos.

Si bien los mitos no son verdaderos ni falsos del modo en que lo son las teorías científicas, pueden ser más o menos verídicos al reflejar la situación del hombre. En este sentido, la historia del Génesis es un mito verídico. Nos dice que el conocimiento no otorga necesariamente vida o libertad al hombre; quizá le traiga tan sólo esclavitud y muerte. No hay expectativas de un retorno a la inocencia: una vez que el hombre ha comido la manzana del Arbol del Conocimiento, no puede volver atrás. La humanidad debe hacer frente a las consecuencias de sus conocimientos crecientes con toda la sabiduría que pueda reunir.

En el pensamiento laico moderno, en vano buscaremos algo tan profundo y hermoso como esta antigua narración bíblica.

Si los mitos de la religión expresan realidades humanas permanentes, los del humanismo laico sólo sirven para ocultarlas.

La vehemencia y el dogmatismo de los ateos militantes tal vez se deban a una percepción confusa de la irrealidad de sus creencias. En vano buscaremos entre los ateos militantes alguna señal de esa duda creativa que ha estimulado a tantos pensadores religiosos.

Mientras los teólogos llevan milenios escudriñando sus creencias, los humanistas laicos todavía tienen que cuestionar su credo sencillo. El ateísmo evangélico es la imagen invertida de la fe que tan venenosamente ataca, pero sin las dudas que la redimen.


© The Wylie Agency y LA NACION

Nadie discute que la gente obtenga bienestar y consuelo de la religión. (Richard Dawkins)



«Nadie discute que la gente obtenga bienestar y consuelo de la religión. Si un ser querido muere, por supuesto que es alentador sentir que está en alguna parte interesándose por uno y que algún día lo volveremos a ver. Pero lo que es alentador no es necesariamente cierto, y es una especie de cobardía intelectual decir:"Debemos dejar que la gente se revuelque en sus ilusiones, porque eso los consuela". Creo que eso es ser condescendiente.»

Richard Dawkins


Los obispos, a clase - Opinión

Los obispos, a clase - Opinión - www.elperiodicodearagon.com

El catolicismo nunca ha sido neutral en España. Fue uno de los bastiones más reaccionarios durante la II República, hizo todo lo posible por torpedearla y derribarla, y apuntaló la dictadura.

Una de las cosas más llamativas en los comienzos del 2008 es que parece estar aumentando el tamaño de las tragaderas de la ciudadanía. De hecho, nos las prometíamos felices, entre los 210 euros para que los jóvenes alquilen viviendas o los 2.500 euros por nuevo hijo venido al mundo. El Gobierno de Rodríguez Zapatero y el Partido Socialista habían demostrado sin paliativos su valentía haciendo efectivas leyes como la de Dependencia, matrimonio homosexual o contra la violencia de género. Pero llevamos una temporada en que la rosa parece marchitarse y el puño que la porta está algo tembloroso por querer quedar bien ante unos señores con sotana que llevan en el cogote una minúscula boina de color chillón, y que se hacen llamar obispos.

A MODO DE ejemplo, hay muchas personas que desean una muerte digna, en cualquier circunstancia, puesto que son libres, pero especialmente en situaciones penosas, terminales o que conlleven una dependencia indeseada. Esas personas tienen derecho a una muerte digna, lúcida, libre y responsable, y por eso están a favor de la eutanasia, regulada por ley.

Sin embargo, el Partido Socialista parece que ha sacado este asunto de su próximo programa electoral: no quiere perder un solo voto por enfrentamientos con el catolicismo, aunque sea a costa del desencanto, el estupor o incluso la indignación de muchos de esos ciudadanos.

Muchas son también las mujeres y los hombres que quieren la ampliación de los supuestos de despenalización del aborto y el establecimiento de una ley de plazos, para evitar así abusos y penalidades para las mujeres que libre y voluntariamente deciden abortar.

Sin embargo, el Partido Socialista parece que ahora no quiere molestar a una institución pública religiosa, conocida como Iglesia Católica. Sus jerarcas, en una retahíla de simplezas capciosas, dicen ser los verdaderos defensores de la vida, como si hubiese alguien que estuviese en contra de ella, como si las mujeres que abortan disfrutasen con ello, y en cualquier caso desconociendo qué y cómo son sus vidas, o ignorando que la vida humana es mucho más que respirar, comer y defecar. Debido a ello, muchos son los hombres y las mujeres que se preguntan cuándo habrá en España algo parecido al artículo 2° de la Constitución de la República Francesa ("Francia es una república indivisible, laica, democrática y social").

Desde hace mucho tiempo, nos están vendiendo la moto de que llegará un día en que se dedicará definitivamente el 0,7% del PIB nacional a ayudas para el desarrollo del Tercer Mundo, como si se tratase de una empresa intrincada y alcanzable solo a largo plazo.

Sin embargo, el Gobierno actual ha subido de un plumazo el coeficiente del IRPF para la Iglesia Católica de un 0,5% a un 0,7%, y ha establecido una subida de un 34% más en el dinero que aporta el Estado español para el sostenimiento del clero y culto católicos.

Pues bien, en un alarde de masoquismo sin precedentes y en pago a tales concesiones, el Gobierno actual ha podido contemplar hace escasos días cómo la jerarquía católica monta un mitin un domingo y se pone a denunciar la política social del Gobierno como antidemocrática y contraria a los derechos humanos.

El catolicismo nunca ha sido neutral en España. Fue uno de los bastiones más reaccionarios durante la II República, e hizo todo lo posible por torpedearla y derribarla. Apuntaló la dictadura franquista, surtió de ideología fofa y barroca al nacionalcatolicismo y se sintió plenamente identificado con sus principios y su feroz represión.

Llegada la democracia, clamó contra Adolfo Suárez por legalizar el divorcio y contra Felipe González por una suave despenalización del aborto o por osar tocar el sistema educativo donde secularmente el clero mantenía sus privilegios y prebendas.

EN LOS ÚLTIMOS cuatro años, ha bramado desde la calle y sus púlpitos mediáticos contra la política de Rodríguez Zapatero. Sin embargo, todo fue silencio y bendiciones cuando gobernaba el Partido Popular. El catolicismo español no solo apoya a la derecha, sino que él mismo constituye la derecha más reaccionaria.

Lo que pretende identificar como laicismo y anticlericalismo es, en realidad, una defensa limpia de los valores democráticos, de la ley civil y de la estricta igualdad en derechos y obligaciones de todos los ciudadanos.

El Gobierno actual y el PSOE debería dejarse definitivamente de zarandajas, y denunciar los Acuerdos vigentes entre el Estado Español y el Estado del Vaticano. De paso, así como hay cursos de reeducación vial para que los conductores sancionados puedan recuperar puntos o el propio permiso de conducir, de igual forma algunos jerarcas del catolicismo español deberían asistir a un curso intensivo de Educación para la Ciudadanía.

Antonio Aramayona, Profesor de Filosofía.