martes, 25 de diciembre de 2007

"El hombre superior no murmura contra el cielo."


Tal decía el filósofo chino Mencio (Ji Mèngke, 370 adC - 289 adC) en la parte 2ª del libro II de sus Discursos. En su obra, Mencio defiende que el hombre es bueno por naturaleza y que debe poder desarrollar una conducta razonable y recta. Según él, en el corazón de todo ser humano hay cuatro sentimientos naturales o tendencias que le orientan hacia el buen camino:

1- el sentimiento de compasión
2- el sentimiento de vergüenza
3- el sentimiento de respeto y modestia
4- el sentimiento de lo que está bien y lo que está mal.

Esos sentimientos son una especie de raíces que, cultivadas, desarrollan las virtudes de la benevolencia, la rectitud, la urbanidad y la sabiduría. Dado que Mencio fue el más eminente servidor del confucianismo y puesto que la cita que he hecho de Mencio (es el título de este post) habla del "hombre superior", cito a continuación lo que al respecto dijera Confucio en su Analecta:

«Estas tres señales distinguen al hombre superior: la virtud, que lo libra de la ansiedad; la sabiduría, que lo libra de la duda; y el valor, que lo libra del miedo.»


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