martes, 15 de enero de 2008

El obispo de Jerez dice que los 'enemigos' del catolicismo quieren adaptar la fe a 'Cristo sí, Iglesia no'...

El obispo de Jerez dice que los 'enemigos' del catolicismo quieren adaptar la fe a 'Cristo sí, Iglesia no'

El obispo de la Diócesis de Asidonia-Jerez (Cádiz), Juan del Río, afirmó hoy que en los momentos presentes, 'los enemigos del catolicismo quieren adaptar los contenidos de la fe a los esquemas del poder constituido, separar la cabeza del cuerpo, Cristo sí, Iglesia no', así como 'dividir a los pastores para que se dispersen las ovejas'.

En una carta pastoral, a la que tuvo acceso Europa Press, Del Río, tras recordar la epifanía de los Reyes Magos, señaló que el bautismo 'es el rito de paso, un gesto profético, que marca el final de una época y el comienzo de otra, una muerte y una resurrección'. En este sentido, añadió: 'las aguas bautismales nos hacen hombres nuevos y miembros del Cuerpo de Cristo que es la Iglesia' y aseveró que 'la identidad cristiana se manifiesta en hacer lo que el Señor hizo, que pasó haciendo el bien y curando a los oprimidos por el diablo'.

El obispo jerezano manifestó además que 'desde el inicio del hecho cristiano, ser verdadero discípulo de Jesús de Nazaret implica la profesión, celebración y comunicación de una fe, la pertenecía a la comunidad eclesial y la comunión con aquellos que el Señor ha puesto al frente de su pueblo que son los pastores'.

No obstante, indicó que 'el cristianismo es bastante más que una estructura jerárquica, que un mero hecho cultural, que una filosofía de vida o que un conjunto de normas morales', ya que 'es, ante todo, la belleza de una vida en Cristo que transforma todo, que da sentido a la existencia y certeza de la felicidad eterna'.

Del Río manifestó que la historia del cristianismo muestra los 'constantes esfuerzos' de los 'adversarios de la cruz' para 'disolver la fe, la comunidad, el ministerio que forman el trípode fundacional', que representa la túnica inconsútil del Señor' y señaló que 'en los momentos presentes, los enemigos del catolicismo quieren adaptar los contenidos de la fe a los esquemas del poder constituido, separar la cabeza del cuerpo, Cristo sí, Iglesia no, y dividir a los pastores para que se dispersen las ovejas'.

En este sentido, recordó que 'ante estas y otras dificultades, solamente' se debe confiar en Jesucristo que dijo: 'yo estaré con vosotros hasta el final de los tiempos'. Del Río señaló que 'la garantía de esa presencia salvadora, está dada en la disposición del Maestro', recordando la palabras pronunciadas: 'Tú eres Pedro, y sobre está piedra edificaré mi Iglesia, y el poder del infierno no la hará perecer'.

Por ello, finalmente, manifestó que 'quienes están con Pedro y los sucesores de los apóstoles, edifican la Iglesia, salvan su fe, y son sal y luz para el mundo'.

Los templos vacíos y las misas rápidas...

Blogs LA PRENSA » Archivo » Los templos vacíos y las misas rápidas

En estos días de fin de año pude asistir a dos catedrales católicas (en Santander-norte de España y en Madrid), y fue una triste sorpresa ver los templos vacíos, solo unos cuantos ancianos, asistiendo a unas misas que duraban no más de 15 minutos.

Fue inevitable recordar los actos religiosos en León o Managua, u otras ciudades o pueblos de Nicaragua, donde personas de todas las edades por lo general llenamos los templos católicos e incluso de otras denominaciones religiosas.

Se pueden hacer diferentes lecturas de esta situación, sin olvidar que España es un país con una historia de catolicismo desde hace casi 2,000 años, con la palabra y testimonio del apóstol Santiago.

¿Que ha alejado a la juventud española de los templos? (la "puerta del sol" congregó a decenas de miles de jóvenes desde la noche del 31 hasta la madrugada del 1 de Enero).

¿Es posible que la juventud Nicaragüense (un país con una historia de catolicismo de apenas 500 y pico de años), desarrolle una tendencia similar a la de la "madre patria"?

¿Que debemos hacer como Iglesia (religiosos y seglares), para mantener la fe y los valores cristianos en nuestra juventud?

Creo que la familia tiene un papel fundamental, sobre todo con el ejemplo personas de todos y cada uno de nosotros. Alegrémonos de tener nuestros templos llenos, pero no olvidemos a nuestros jóvenes y niños. Que nos recuerden por nuestros regalos, pero sobre todo por la herencia cultural, por los principios y la actitud ante la vida. Llama la atención ver templos vacíos, pero una juventud vacía es lo peor que le podría pasar a un país.

El nacional catolicismo peca al pasar factura a la Constitución...

La Opinión de Tenerife - La Opinion de los lectores - El nacional catolicismo peca al pasar factura a la Constitución

La iglesia católica, su cúpula, y muchos curas después de casi cinco décadas alineados, conchabados y protegiendo procedimientos sumarísimos que llevaron a la tumba a miles de ciudadanos, hasta que el pueblo soberano decidió dejar en la estacada a las huestes del PP, ahora se sienten incómodos por leyes que procedían de legislaturas anteriores y que no fueron derogadas por el Gobierno de Aznar, como la ley abortista, lo hicieron el pasado domingo con esa manifestación contra el Gobierno. Nos tocó tener que oír y ver por TVE, apoyados por un Sumo sacerdote alemán, hoy el papa de todos los católicos. Alguno de los discursos de los obispos de la Conferencia Episcopal por, según ellos un laicismo radical, amenazan con la posible disolución de la Democracia, en lo que los muy cretinos están interesadísimos. Eso es lo que les conviene y están deseando para implantarnos un régimen autoritario y de pensamiento único. ¡No les caerá esa breva!

Verdaderas manadas de auténticos malvados y ruínes, engañando y manipulando a sus feligreses en un auténtico alarde de fuerza para intentar cargarse el Estado de Derecho, al igual que viene haciendo ese mal monaguillo del PP, cual es el tal Alcaraz, un totorota siempre presto y al servicio de sus amos para ir contra todo lo que se mueva de libertades e ir contra lo que se debe respetar como son las leyes del país, si son democráticas, y en esta país que vivimos Desde 1978 los curas deben enterarse que hasta en la Biblia se habla del respeto a las leyes cuando leemos: dar a Dios lo que es de Dios y al césar lo que es del césar... pero lamentablemente estos clérigos se llevan años anunciando el Apocalipsis y pisoteando el evangelio de Cristo, haciendo de su capa un sayo e interpretando los leyes a su aire, pasando por alto que todos, ciudadanos y clero debemos obedecer, honrar y sostener la ley, si es democrática.

Decían asimismo, los obispos más radicales de filosofía franquista, que trabajar por la familia es trabajar por el ser humano pero a lo que nosotros como cristianos, al igual que los católicos, trabajamos por y para la familia, con la diferencia que lo hacemos desde el respeto a los Derechos Humanos y al Estado de Derecho y, por tanto, a la Constitución que todos, el pueblo soberano nos otorgamos, pese a los deseos de involución de ese sector insignificante de la iglesia católica que están por el poder omnímodo de una teocracia desfasada en línea con los caprichitos de unos curas que a sabiendas que la Carta Magna contempla la legalidad de todas las religiones, las religiones cristianas, judía, además de la católica y la también fundamentalista musulmana y ahora, lamentablemernte, intentan actuar como auténticos torquemadas del siglo 21, en una perdida absoluto de respetó a los demás, a los que opinamos de manera diferente, con pensamiento pluralista por supuesto, contrario a todos aquellos que recordando las manifestaciones del dictador en la Plaza de Oriente, reúnen a sus prosélitos, en puro mimetismo en la Plaza Colón, en defensa del ultra nacional catolicismo, perdiendo por la soberbia que utilizan, toda credibilidad con actos de este tipo en alardes de lo inicuo, injusto yendo contra las leyes que aprobó el parlamento, como representantes de la voluntad soberana en 1985, cual es la Ley del Aborto, a la que en 8 legislaturas del PP., mantuvieron y no derogaron.

¿Por qué es ahora cuando se manifiestan y no antes? ¡Raro, raro, raro...!

Que asimismo, de manera reaccionaria la Conferencia Episcopal condene la Enseñanza que posibilita el que nuestros hijos y nietos aprendan a ser más humanos y se pueda elegir dentro del conjunto de disciplinas relacionadas con el humanismo y la cultura, incluido la religión aunque no precisamente y en exclusiva la católica, pese a que los muy ladinos lo pongan en duda, clama al cielo y ofende nuestros más íntimos sentimientos y formación cristiana y, además, nos permitimos recordar que la carta Magna en su artículo 27, garantiza la libertad de Enseñanza, por lo que no se puede ir contra el arigón como acostumbran.

Y como en determinado medio de la COPE en esta ínsula hemos oído a su "ínclito" director largando soflamas contra los ciudadanos que no coincidimos en muchas de las cuestiones que él defiende, y al interpretar que son casi del tono golpista de esa derechona que no se resigna a decirnos como debemos caminar, desde que somos ciudadanos libres gracias a vivir en un estado de derechos y obligaciones, tenemos el deber de denunciarlo, para que se modere y deje de ser servil, lo que parece agradarle.

Y como no podía ser menos cuanto echamos en falta al cura Siverio, director que fuera de este medio en La Laguna, por su encaje, saber estar y aguantar, reuniendo mejores méritos, y aceptar siempre con la mejor sonrisa, el papel de segundón en un medio de la Iglesia, dejando para otros el lucimiento personal, asumiendo para si el trabajo más duro y mostrando coherencia doctrinal a través de las ondas, llevando el evangelio a su pueblo, el pueblo de Dios, de manera diferente a la del presente.

Esas pretensiones de aducirnos, tendrán contundente respuesta por parte de la soberanía popular el 9 de marzo en las urnas, de donde debe salir un Gobierno capaz de anular el Concordato y la posibilidad de una nueva desamortización a lo Mendizábal, para que la inmensa mayoría de las propiedades de la Iglesia que mantiene el pueblo con el sacrificio de sus dineros, vuelvan a éste y se les acabe el cuento y la prepotencia de una vez por todas, de quienes aún se creen portadores de nuestros destinos en lo universal, dando pésimos ejemplos de los principios morales que engañosamente pretenden creamos que defienden.

Y como las falsedades de la Conferencia episcopal rayan en lo inicuo deseamos dejarles lo siguiente del Evangelio: El deber del maestro (sacerdote) es velar y cuidar que no haya iniquidad en la Iglesia, ni aspereza entre uno y otro, ni mentira, ni calumnias, ni mal decir: deben sin embargo, amonestar, exhortar, enseñar e invitar a todos a venir a Cristo. AMÉN

Disenso y quinielas...

La Nueva España - Diario Independiente de Asturias - Sociedad y Cultura - Disenso y quinielas

Los jesuitas iniciaron esta semana su Congregación General con una homilía del esloveno cardenal Franc Rodé en la que el purpurado combinó caricias -pocas- y pescozones -más-. Caricia mayor: «La Compañía se ha colocado siempre en la encrucijada entre la Iglesia y la sociedad, entre fe y cultura, entre religión y secularismo. No abandonéis este reto». Y algunos cachetes:

- «La Iglesia espera de vosotros una luz para restaurar el «sensus Ecclesiae».

- «Sin la fe en la Iglesia, no puede existir el amor por la Iglesia».

- «Con tristeza e inquietud veo también un creciente alejamiento de la Jerarquía».
- «La diversidad doctrinal desorienta a los fieles y conduce hacia un relativismo sin horizonte. La verdad es una».
- «Los exegetas y los estudiosos de la Teología están comprometidos en colaborar para investigar y proponer las Letras divinas».

- «Aquellos que deben vigilar sobre la doctrina de vuestras revistas, de las publicaciones, lo hagan a la luz y según las "reglas para sentir cum Ecclesia", con amor y respeto».

He aquí una síntesis perfecta de las grietas que el Vaticano percibe en el edificio católico. ¿Tienen fe los jesuitas en la Iglesia? Alguno contestaría: «Hombre, un poquito más en Dios y en Jesucristo». Sorna jesuítica. Pero ahí está Rodé, señalando los elementos clave: editoriales, revistas, exegetas y teólogos, es decir, esas avanzadillas del disenso eclesial. San Ignacio dejó escrito en alguna parte aquello del «idem sapiamus, idem dicamus omnes»: «sepamos lo mismo y digamos lo mismo», que hoy día sería el lema fundamental y perfecto de todo gabinete de comunicación en instituciones y empresas.

Sin embargo, lo que Rodé se huele es que los jesuitas están verdaderamente unidos en la inspección de las grietas del catolicismo. ¿Las han causado los S. J.? Sería injusto echarle todas la culpas a la Compañía. Ahí está esa crisis de autoridad que recorre todas las esferas sociales; y ese disenso, no abierto, sino silencioso, de innumerables creyentes; y esas lagunas en el liderazgo humano y espiritual de tantos obispos. Ya lo dice el asturiano Camino, que acaba de entrar en capilla y Ejercicios Espirituales, antes de su ordenación episcopal: el problema de la Iglesia no es Zapatero, ni los laicistas, ni los masones... -que, eso sí, algo incordian-, sino la secularización interna al catolicismo; un serio problema más llorado -véase Rodé- que afrontado con ganas y realismo. Hablemos ahora de quinielas sobre el nuevo general que elegirán en breve los jesuitas. Desde que la Agencia Católica de Noticias -la estadounidense CNA- puso a rodar algunos nombres hace ya un año, no han hecho más que repetirse: Imoda, Morales, Raper, Royón.

¿Va a ser el general un conocido, o un desconocido? Arrupe era el jesuita más conocido de su tiempo, pero no su sucesor, Kolvenbach. Cuando eligieron a éste, en 1983, uno de los jesuitas congregados le dijo al jefe de prensa de la Compañía de Jesús:

-Oye, suena mucho un tal Kolvenbach. ¿Tienes algo de él?

-¿De quién?

-Pues vete preparando un dossier.

Al día siguiente, eligieron al holandés-libanés Kolvenbach.

En este momento, el jesuita más conocido es Federico Lombardi, portavoz de la Santa Sede. Tiene, además, la plena confianza de Benedicto XVI y de la Secretaría de Estado, pero ha recorrido poco mundo. No es un jesuita transfronterizo.

El gobierno israelí quiere convertir a 300.000 emigrantes rusos al judaísmo...

El gobierno israelí quiere convertir a 300.000 emigrantes rusos al judaísmo


El primer ministro israelí, Ehud Olmert, estudia convertir al judaísmo a cientos de miles de emigrantes rusos con el aparente objetivo de incrementar el porcentaje judío en la población de Israel.

Fuentes gubernamentales citadas por el diario Haaretz informan de que Olmert se inclina por adoptar las conclusiones de una comisión pública que estudió el sistema de conversiones religiosas en Israel, y que recomendó agilizarlas para que sean menos estrictas y engorrosas.

Convertirse al judaísmo puede llevar a veces más de un año de estudios en uno de los institutos religiosos operados por la ultraortodoxia judía, que desde siempre se ha negado a hacer conversiones de forma automática o acelerada, como ocurre en otros países del mundo en los que hay tribunales rabínicos.

Según datos de la Oficina Central Estadísticas de Israel, en el país viven unos 300.000 emigrantes de origen ruso que llegaron después de 1991 acogiéndose a la Ley del Retorno.

Esta ley, aprobada en los cincuenta, exige para ser israelí sólo que al menos uno de los abuelos sea judío, independientemente de que el emigrante lo sea.

Muchos de ellos han expresado en los últimos años su voluntad de retornar a sus raíces judías, pero reconocen que las difíciles exigencias de los ortodoxos, que tienen el monopolio de las conversiones en Israel, les han echado para atrás.

Tampoco pueden hacerlo en el extranjero una vez que ya han obtenido la nacionalidad israelí.

Uno de los elementos que el Gobierno de Olmert tiene en cuenta a la hora de inclinarse por la 'conversión acelerada' de estos emigrantes es el creciente porcentaje de la población árabe.

Alrededor del 20 por ciento de los israelíes son palestinos que se quedaron dentro de las fronteras reconocidas del Estado de Israel en 1948, y su número crece de forma más rápida que el de los judíos porque tienen muchos más hijos que éstos.

Rabino afroamericano busca derribar muros raciales dentro del judaísmo...

AJN - Agencia Judía de Noticias

AJN.- El líder de una comunidad que congrega a judíos etíopes en Chicago promueve el acercamiento a las instituciones tradicionales de Estados Unidos.

El líder espiritual de Beth Shalom B'nai Zaken, el rabino Capers Funnye, busca unir lazos entre su comunidad, que congrega a judíos etíopes en Chicago, y las tradicionales instituciones judías de Estados Unidos.

"He dejado claro mi punto de vista de involucrarme, a nivel personal, en la comunidad judía", aseguró Funnye, quien trabaja para acercar a las congregaciones de afroamericanos con Comité Judío de Chicago.

"Trabajo para las organizaciones judías, me gradué de ellas, incluso mis hijos fueron a la escuela dominical", agregó el rabino.

Pocas semanas atrás Funnye participó de la fiesta de Jánuca en la Casa Blanca. "Fue importante para mí, para mis hijos y para los demás judíos ver que el judaísmo está más allá de cualquier grupo racial", comentó en declaraciones al diario israelí The Jerusalem Post.

Las congregaciones judías negras, que prefieren ser llamadas "hebreas" o "israelíes", existen en Estados Unidos desde las primeras décadas del siglo XX, pero generalmente por fuera de las instituciones tradicionales.

La división es un legado de la segregación que divide a las iglesias negras y blancas, así como a las sinagogas. Según el presidente del Instituto para el Judaísmo y la Comunidad, Gary Tobin, esto se enmarca dentro de la "ridícula obsesión" por quién es o no judío.

"Creo que los judíos, habiendo sido marginados, perseguidos y discriminados en todos estos siglos, han incorporado una especie de autocrítica y autoritarismo por saber quién es judío y quién no", explicó Tobin.

El problema está exacerbado por la creencia, central para la narrativa judía negra, de que los judíos originales eran africanos. Las comunidades negras ven en el judaísmo formas de recapturar su herencia denegada por la tradición de la esclavitud.

Funnye es uno de los pocos judíos que trabaja activamente para unir esas divisiones raciales entre los judíos. Es el único rabino negro que participa del comité de rabinos y coopera con diferentes instituciones, incluida la de Tobin, de la que es investigador asociado. A través de sus acciones, alienta el intercambio entre su sinagoga y los grandes templos de Chicago.

"Lo interesante de Capers es que une el mundo de los judíos en Estados Unidos. Es único, lo que es una pena", confesó Tobin.

LM-MF

Jesús Riosalido - Una clarificación necesaria sobre el 11-M

Libertad Digital - Jesús Riosalido - Una clarificación necesaria sobre el 11-M

En el caso de los atentados terroristas del 11 de marzo, se le ha hecho culpable, como tal Islam, de una serie de asesinatos en masa de los que nos consta que el Islam es inocente.

Bism Illah Al-Rahman Al-Rahim

Me consta que muchos musulmanes en este país se inclinan más hacia el PSOE que hacia otras opciones políticas, pero dicha preferencia personal y social no puede colocarse por delante de la obligación que incumbe a todo musulmán de defender al Islam cuando es atacado injustamente. Y en este caso, es decir, en el caso de los atentados terroristas del 11 de marzo, se le ha hecho culpable, como tal Islam, de una serie de asesinatos en masa de los que nos consta que el Islam es inocente.

Naturalmente que en el Islam, como en cualquier otra religión, puede haber delincuentes y criminales, y sin duda los hay, pero eso es una cosa y otra muy distinta es tirar por elevación y acusar al Islam en sí mismo de organizar y ejecutar los terribles atentados de hace casi cuatro años, aunque con ello se aluda al Islam fundamentalista, que nosotros combatimos, como cualquier otra persona pacífica y democrática, sin tolerar por ello que se generalice y que se transmita el mensaje de que todos los musulmanes son culpables de algo de lo que ellos saben muy bien, y creo que sabemos todos, que no lo son.

En este orden de cosas, explicaremos cuál es el principio del Yihad, cómo la llevan a cabo los terroristas y cuál es la inevitable conclusión a la que tal estudio nos conduce.

A) Una proposición falsa

El Yihad auténtico es una superación personal y colectiva de la comunidad musulmana para lograr la aplicación correcta de la enseñanza del Islam. En caso extremo, se convertía en una movilización que se solía hacer en las fortalezas y ciudades fronterizas musulmanas con otros países no musulmanes para defenderse de los ataques que dichos países no musulmanes pudieran dirigir contra la tierra del Islam. Los que combatían en el Yihad eran soldados y aquéllos contra los que combatían también eran soldados. En ningún momento se habló de que los musulmanes pudieran matar a civiles inocentes en el transcurso del Yihad.

Así se señala en todos los textos de hadith y de sunna, tanto en Muslim como en Bukhari, en Tirmidi y Abu Daoud, pero especialmente en la Risala de Ibn Abi Zayd Al-Qayrawani, de rito maliki, que es el de la gran mayoría de los implicados en el 11-M. Véase al respecto el capítulo 30 de dicha obra, denominado El Yihad.

La perversión de los modernos fundamentalistas consiste en transponer esta necesidad medieval, y hoy prácticamente inaplicable, a una actividad terrorista dirigida contra civiles como si los civiles fueran soldados y sin hacer la triple llamada a la conversión al Islam que se hacía durante las guerras medievales. En este sentido, se recomienda leer los capítulos de la Bidaya de Averroes el Cordobés dedicados al mismo tema.

Ello significa que suicidarse en una línea del metro de Londres o lanzarse contra las torres gemelas de Nueva York o el Pentágono en Washington no es un acto de Yihad, pero gracias a la predicación y al fanatismo difundidos por algunos imames minoritarios, algunas personas, muchas de ellas bien formadas y en todo caso fanatizadas, han practicado y siguen practicando este tipo de Yihad.

B) Realización del falso Yihad

Curiosamente, los modernos fundamentalistas, una vez aceptado el sinsentido que se recoge en el apartado A, son extraordinariamente cuidadosos en seguir todas las normas que se preveían para el Yihad medieval. El objetivo es cumplir con el rito para, una vez muertos, acceder al Paraíso por toda la eternidad. Los asesinos obvian la norma general musulmana de que no se puede asesinar a inocentes ni suicidarse. No es lo mismo suicidarse que recibir una lanzada del contrario en una batalla.

Una vez aceptada esta idea, cumplen al pie de la letra todas las disposiciones menores que describen a una determinada actividad como Yihad. En primer lugar, se purifican mediante un procedimiento que se llama tatahhur y que implica que no se pueden cometer pecados desde que se decide la realización del acto de Yihad hasta que éste se realiza. Ahora bien, los supuestos autores del 11-M, y concretamente el denominado El Chino, se enfrenta en una lucha a tiros con otro delincuente en una taberna de Bilbao a finales del mes de diciembre de 2003, es decir, cuando ya debía estar en pleno período de tatahhur, si habían decidido la fecha del 11 de marzo para realizar el ataque.

La purificación o tatahhur se emplea en muchos aspectos de la vida musulmana. Por ejemplo, hay una forma de tatahhur que se llama ihsan, que se practica durante la peregrinación a La Meca y por la que el hombre no se acerca a su esposa hasta que termine la peregrinación. Algunos extienden la práctica al Ramadán, como se señala en la sura de La Vaca, número 2, versículos 181 y siguientes, para no acercarse a la mujer durante el mes sagrado o al mismo yihad, regulado en el capítulo noveno del Corán, versículos 29 y siguientes. Esto es exactamente lo contrario de lo que hicieron los acusados y condenados por los atentados del 11-M.

Otros elementos del tatahhur son, por ejemplo, no robar o no cometer actos impuros, y vemos que los implicados en el 11-M seguían vendiendo tranquilamente objetos robados y manteniendo relaciones sexuales con infieles con las que no estaban legalmente casados según la Sharía.

Además del tatahhur, la realización de un acto de Yihad necesita la shura, que significa el consejo, es decir, que no cabe organizar un acto terrorista en un bar ante unas copas de alcohol, como parece desprenderse de las declaraciones de algunos testigos. La shura es un acto formal, que se inicia con la lectura de la fatiha, primer capítulo del Corán, y que consta de unos procedimientos establecidos y una votación concreta, como está recogido en el frontispicio de la sala de sesiones del Parlamento palestino en Ramallah, donde dice que "las decisiones que toméis, las haréis entre vosotros en shura".

El istishhad o sacrificio implica la muerte en el mismo acto de la batalla. No cabe que los yihadistas escapen del teatro de la guerra, y de hecho no lo hicieron ni en Nueva York, ni en Londres, ni en ninguna de las acciones terroristas que se conocen en el Irak y en Arabia Saudí. Sostener que los yihadistas se van a un piso que tienen en Leganés y se suicidan allí es como decir que, después de haber hecho tantos esfuerzos y de haber asesinado a tantas personas, no les importa ir al Infierno, porque este extremo (el de que los simples suicidas van al Infierno) sí que está recogido incluso en el fundamentalismo más radical.

En la Risala llamada Al Muntasar, que significa El Victorioso, de Khalil Ibn Ishaq, se indica claramente que para acceder al Paraíso es preciso morir en combate y que la huida del campo de batalla es un pecado muy grave, condenado con el Infierno. De nuevo al contrario de lo que hicieron los acusados por el 11-M.

Aún admitiendo que los musulmanes hubieran decidido suicidarse en Leganés por algún acto de locura colectiva, se habrían preparado para la muerte, que quiere decir el afeitado total del cuerpo y vestir alguna ropa interior blanca, como llevan todos los terroristas del Irak. Y resulta que, por lo que hemos leído, ninguno de los cadáveres encontrados en Leganés iba vestido de tal manera.

El intiqam significa la venganza, pero la venganza sólo es de Dios. Un fundamentalista en estado de tatahhur no puede vengarse de nadie, por lo que no se explica que nadie abriera la tumba del geo que murió durante el asalto al piso de Leganés para vengarse de su cuerpo. ¿Qué razón habría para vengarse profanando el cadáver del geo Torronteras? Esa venganza sólo tendría sentido si hubiera hecho algo malo, pero si eran los habitantes del piso los que se suicidaron, ese miembro del geo no tendría ninguna culpa. Además, los actos de profanación también son considerados bárbaros y execrables según el Islam.

La venganza está permitida cuando alguien ha hecho daño a un miembro de la propia familia, no por una razón religiosa general, como está en la Muwatta de Malik, pero siempre sobre alguien vivo, no sobre un cadáver, y sólo en caso de que el delincuente hubiera de pagar en razón de diyya o compensación jurídica. Por tanto, la profanación de la tumba del geo no tiene ningún sentido desde el punto de vista del Islam, ni siquiera en su vertiente más fundamentalista.

C) Una conclusión inevitable

Ni uno sólo de los comportamientos de los musulmanes que habrían intervenido en los atentados del 11-M muestra el más mínimo rasgo fundamentalista. Sí muestra rasgos de delincuencia común, por lo que estimo que la gran mayoría de los musulmanes españoles no creen que los asesinatos del 11 de marzo fueran un complot de carácter fundamentalista.

Ello no quiere decir que no hayan podido intervenir musulmanes, pero no como musulmanes, sino como delincuentes, y lo que tememos se ha pretendido es echar sobre los musulmanes, como tales, la culpabilidad de los atentados del 11 de marzo, quizá para desviar la atención de una línea de investigación que señalaba importantes dudas sobre los autores tanto intelectuales como materiales.

Pretender que una persona con limitaciones mentales importantes, como es el llamado El Egipcio, pueda ser el autor intelectual de los atentados, cuando su propia situación de salud le prohibe, a tenor de la Sharía, participar en la shura, es un sinsentido, que incluso los más partidarios de la teoría islamista del 11-M estimo que no pueden creer ni asumir sinceramente.

D) Un deber ineludible

Fomentar la cultura del miedo hacia el Islam y hacia los musulmanes es una estrategia equivocada, porque hace imposible la convivencia de los musulmanes y los demás ciudadanos, al responsabilizar al Islam en su conjunto de un fenómeno terrorista del que sólo son responsables los propios terroristas y quienes los defiendan.

No es competencia de los musulmanes asociarse a una u otra teoría sobre los terribles ataques terroristas del 11-M, pero tampoco pueden los musulmanes guardar silencio sin defender a Dios y a sus profetas, cuando resulta evidente que, quizá para ocultar otras realidades, se pretende arrojar sobre ellos responsabilidades que ni siquiera la sentencia les atribuye de forma directa.

Las penurias de la inmigración, como las dificultades económicas, pueden sin duda conducir en ocasiones al delito y a la criminalidad, pero nunca a la violación de la Ley de Dios de forma tan directa como lo habrían hecho los acusados del 11-M si verdaderamente ellos, y solamente ellos, hubieran llevado a cabo los atentados.

Por lo tanto, se cumple aquí con un deber ineludible y nada más, y Dios es más sabio que todos y al final desvelará todo lo que hoy día está velado.

Aprovecho, finalmente, la ocasión para felicitar a todos los musulmanes de España por la fiesta del Adha, que tiene lugar estos días.

'Marxismo y cristianismo', de Alasdair McIntyre (libro)

'Marxismo y cristianismo', de Alasdair McIntyre

El individuo participa de un drama que afecta a toda la historia; al menos en eso coinciden marxismo y cristianismo.

MacIntyre es sobre todo conocido por su obra Tras la virtud . Ha escrito muchos otros libros relevantes como Tres versiones rivales de la ética y sus aportaciones al debate social contemporáneo son importantes, aunque apuntan formas de anquilosamiento en sus comentaristas y seguidores. En directo es más luminoso de lo que uno imagina a través de sus voceros, aunque ya sabemos que leer agota y más en una época de auténtica vorágine editorial.

También Marxismo y cristianismo, que es como un libro de juventud intelectual, y que visto en perspectiva puede parecer un escarceo indecoroso del autor, tiene puntos brillantes y una tesis que vale la pena recuperar para pensarla en estos tiempos en que el liberalismo lo invade todo y hasta se ha infiltrado en los movimientos pro cambio climático rompiendo, de esta manera, un reducto que siempre mantuvo la izquierda (me refiero a la no burguesa, porque la de ahora es de otro talante).

Dice nuestro autor: "Tanto el marxismo como el cristianismo rescatan la vida del individuo de la insignificancia de la finitud, poniendo de manifiesto cómo el individuo participa o puede participar en un drama que abarca la historia entera del mundo ". La propuesta liberal no pasa del monólogo y, generalmente ante el espejo, para dar un aire de sociedad.

El éxito del marxismo, como ideología no en su concreción práctica, señala nuestro autor (en coincidencia con otros análisis), de su carácter de herejía cristiana. La inmanentización del Reino, pareja a la consideración de la religión como sustancia opiácea alienante, pone en marcha una esperanza que ayuda a los individuos a comprenderse en la historia y a tomar una postura crítica frente a la sociedad.

El marxismo constituye, así, el único intento serio de ofrecer una alternativa a la religión una vez esta fue finiquitada por el pensamiento ilustrado.

Precisamente MacIntyre, después de analizar lo que Marx toma de Hegel y el influjo de Feuerbach, se fija en ese aspecto de esperanza (secularizada) como virtud social que contiene el marxismo. Ello es posible porque existe una pregunta sobre la naturaleza del hombre y de la sociedad así como una mirada sobre el pasado y una prospectiva de futuro.

MacIntyre se fija en la gran crítica que el marxismo hizo al capitalismo clásico y encuentra a faltar otra gran ideología que haga lo mismo con el liberalismo actual.

Entiéndase bien que nuestro autor no reivindica el marxismo, sino que encuentra en él algo que hoy no existe y ello mientras, con la religión en retirada, el hombre queda preso de los poderes públicos y las pequeñas sociedades, en las que es posible la verdadera vida comunitaria, sufren los efectos corrosivos del capitalismo o la agresividad del omnipotente Estado.

La distancia de los años, el original es de 1953, con revisiones de 1968 y 1995, no ha menguado para nada el interés de esta obra, que resulta útil tanto por la interpretación que hace del marxismo, como por las perspectivas que abre frente al monopolio liberal. El título no es engañoso, pero para entenderlo en todo su alcance hay que leer el libro, lo cual, de cualquiera de las maneras, es más que interesante.

MARXISMO Y CRISTIANISMO
Alasdair MacIntyre
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143 páginas

Occidente es, sin duda, un enemigo común para algunas civilizaciones...

Diario de León :: Edición Digital
El profesor de la Universidad de León Jesús Paniagua ha puesto en marcha el primer máster de la facultad de Filosofía y Letras de la Universidad de León.

El profesor Jesús Paniagua desarrolla en este entrevista las claves de la identidad cultural de occidente y los retos a los que se enfrenta con la globalización, la caída de las ideologías, la inmigración y los nacionalismos.

-Va a dirigir un máster acerca del origen y consolidación del concepto de Occidente. ¿Cree que se trata de un club cristiano?

-Si lo que me pregunta es sobre el concepto de Occidente, tenemos que tener en cuenta que el cristianismo es una de sus características, no la única, aunque sí probablemente la más importante y la que mejor ha definido nuestra cultura. El pensamiento cristiano se fraguó con la herencia clásica y todo lo que ella implicaba y con la tradición judía. Ese mundo cristiano, con sus propias diferencias internas, ha demostrado una capacidad de evolución como pocos. Las grandes ideas liberadoras o de intentos de liberación humana surgen ahí, en buena medida, o encuentran en eso que llamamos Occidente una de las mejores acogidas: anarquismo, socialismo, liberaciones de los esclavos, de la mujer, libertades individuales, etc. Claro que siempre hay quien vinculará las ideas del cristianismo a determinados fenómenos, como las Cruzadas y la Inquisición. La ventaja es que se han ido superando esas etapas y que los cristianos de hoy día no se plantean persecución o exclusión de los no cristianos, sino que, por lo general, tiende suceder todo lo contrario.

-¿Cómo ha influido el islam y cuál deben ser las bases con las que enfrentarse o convivir con esta suma de conciencias hoy en día?

-A niveles culturales la influencia del islam en Occidente es evidente y por ello lo hemos tenido muy en cuenta en nuestro máster. Hoy día las influencias son más limitadas y me atrevería a decir que casi nulas, frente a lo que ocurre con otras culturas a las que Occidente está siendo mucho más receptiva, como las de la India y el lejano Oriente. Ahora bien, es evidente que nuestra sociedad occidental debe recurrir a eso que llamamos la suma de conciencias, pero sin olvidar que ése no es un problema unilateral. La suma debe hacerse con la anuencia de todas las partes, no solo de algunas de ellas.

-¿Cambiará la inmigración en modo alguno las reglas del juego que nos hemos dado?

-Es conocido para los historiadores que los movimientos humanos, que son continuos en la historia, producen grandes modificaciones. A nosotros nos está tocando vivir una inmigración masiva, que lógicamente nos obligará a replantearnos algunas reglas del juego, como usted dice. Son gentes, en muchos casos, procedentes de otros ámbitos geográficos y culturales, de otras creencias religiosas, etc. y, evidentemente, hay que hacer el esfuerzo de integrarlos y de integrarnos. Precisamente en ello está uno de los principales retos de Occidente.

-¿Cree en el choque de civilizaciones que defiende Huntington?

-Como en todo este tipo de obras de contenido teórico uno puede estar de acuerdo en determinados puntos y no en otros. Contando con que sus tesis aparecieron con la caída del bloque comunista sus predicciones de alguna forma se han cumplido, puesto que el fin del comunismo soviético dejó aflorar antiguos problemas que se ocultaban bajo aquella política de bloques. También me parece positivo en su planteamiento el que piense que se debe buscar más lo que une a las civilizaciones entre sí, que lo que las separa. En algunos aspectos no coincido con ese politólogo norteamericano, pues lo que él plantea como choque de civilizaciones, lo sufre cada una también internamente y no necesariamente con la religión como trasfondo. Occidente sin duda es un enemigo común para algunas civilizaciones, porque su influyente modernidad desestructura muchas cosas en los no occidentales, lo que provoca un rechazo, aprovechado muchas veces por los sectores más conservadores en términos religiosos. Senghaas plantea el miedo a la modernización de influencia occidental por ser desestructurante en otras civilizaciones, ante lo cual éstas reaccionan.

-¿Qué papel ha jugado España en el desarrollo de Occidente?

-El papel de España en el desarrollo de Occidente creo que es bastante obvio para todos. Fue punto intermedio entre el islam y el cristianismo; amplió las fronteras de la cultura occidental, se plantearon las bases del derecho internacional actual, etc. En fin, la pregunta daría para otro máster, puesto que afectaria al arte, la literatura, la ciencia, la historia....

-¿Puede que la ausencia de Ilustración en España sea la razón de los nacionalismos?

-Es evidente que la idea de universalidad está muy vinculada a la Ilustración y donde más caló el fenómeno ilustrado la tendencia a la unidad nacional ha sido más fuerte. Ahora, tampoco podemos decir que no hubo Ilustración en España, aceptando una vieja idea francesa muy puesta en entredicho. Es cierto que en España este movimiento tuvo mucho que ver con los ambientes eclesiásticos, pero el racionalismo adquirió una gran importancia.

-Con la adecuación a los planes europeos ¿Corren peligro algunas de las titulaciones actuales de Letras en León?

-Parece, por lo que estamos viendo, que efectivamente existen titulaciones que corren peligro, pero yo no diría que únicamente y exclusivamente por los planes europeos, sino por la irracionalidad con la que muchas cosas se plantearon en su momento. En una comunidad autónoma como la nuestra, con 2.500.000 habitantes. y cuatro universidades públicas, el panorama debe racionalizarse. Yo soy del parecer que como comunidad autónoma debemos mantener todas las titulaciones que tenemos incluso crear algunas nuevas, aunque, evidentemente, creo que la cuestión debe hacerse con mucha prudencia. Lo que no se puede tener es una misma titulación en varías universidades sin llegar entre todas a un mínimo de 30 alumnos. Supongo que, aunque no guste a algunos de mis colegas, habrá que repensar el panorama, puesto que es un coste para el conjunto de la sociedad, o bien habrá que recurrir a la reconversión. Fíjese, y lo relaciono con todo eso de lo que venimos hablando en esta entrevista: en nuestra Universidad no existen especialistas en temas africanos, orientales, arabistas, etc. Pero obviando esto último, incluso en materias muy generales, la formación comienza a ser profundamente localista. Nuestros doctorandos, y muchos son becados, con lo cual no se puede aducir del todo la falta de medios, se dedican a cosas eminentemente locales de León. Y con esto no quiero decir que no haya que hacer esas cosas, pero también otras que ayuden a dar proyección a nuestros investigadores para que se enriquezcan ellos y la sociedad en la que viven.

Buzón de Apócrifos: La misma gata: contra JM Aznar.

cultura en la mira: Buzón de Apócrifos: La misma gata

México, D.F., 14 de enero (apro).- Señor J. M. Aznar. La presente a este buzón es para comunicarle que veo con tristeza y también, por qué no decirlo, con indignación que su idea sobre el indigenismo, expuesta en cursos en el Tecnológico de Monterrey, es la misma que la de tantos de los descubridores, conquistadores e incluso evangelizadores de la América, hijos, a su vez, de la llamada "civilización occidental y cristiana", que en el fondo consideraron que el mejor indio era el indio muerto, o en el mejor de los casos, sometido y esclavizado.

Repito, su idea del indigenismo, señor J. M. Aznar, es de la misma estofa del inglés Cotton Mather, quien dijo: "No sabemos cómo ni cuándo los indios fueron los primeros pobladores de este rico continente, pero sí sabemos que el Demonio habrá de exterminar esa mesnada de salvajes para que el Evangelio de Nuestro Señor Jesucristo no sea vilipendiado por ellos."

Insisto, su idea del indigenismo, señor J. M. Aznar es del pelaje de los pueblos elegidos, que desde el viejo Testamento a nuestro hoy, creen que esa elección que se adjudican les da preponderancia sobre los demás y que el cumplimiento de su presumido deber tiene importancia de vida y muerte para el resto de los humanos, con lo que justifican todas sus acciones, incluso las más villanas y bárbaras. Usted lo sabe bien, no se haga, por lo que le digo que por más que pretenda defender y hasta legitimar su concepto del indigenismo con ataques al "neoestatismo", defensa del capitalismo, alabanza de la libertad y rechazo a lo que llama ideología del pobrismo, afirmo y sostengo que toda esa su retórica es ante todo y nada más que una nueva faceta de la vieja disputa entre los humanos: la de la propiedad, la de su sentido y consecuencias en lo social. Total, que usted, J. M. Aznar, para los efectos de la práctica, con toda su pretendida retórica modernista, no está haciendo más que revolcar a la misma vieja gata con otro collar, la de tantos descubridores, conquistadores y colonizadores del llamado Nuevo Mundo, la de los encomenderos, comerciantes, colonos y la de no pocos de sus defensores espirituales, como los curas Olmedo, Ginés de Sepúlveda, Juan de Torquemada y tantos otros frailes que, con argumentos dizque teológicos, justificaron, legitimaron y hasta bendijeron la "guerra justa" contra los nativos de América, su evangelización por la fuerza, su esclavización en la encomienda, y hasta el herraje y asesinato de los mismos.

Lo admita o no, todo lo anterior, desde una crítica hecha desde el punto de vista de la fe cristiana, lo convierte en uno de esos extraños cristianos que usaron al cristianismo como careta del poder y del dominio, como máscara que justificó religiosamente la conquista y la encomienda, como antifaz que, religiosamente, propició y favoreció la agresión, la humillación, la discriminación e incluso la degradación del indio, al tiempo que, paradójicamente, también sirvió para adormecer las conciencias de los conquistadores y encomenderos, que así, en paz con Dios y consigo mismos, pudieron dedicarse a agredir, a someter y esclavizar a los indios, con lo cual se convirtieron en Judas del verdadero cristianismo.

Eso es lo que usted es hoy, señor J. M. Aznar, un Judas del cristianismo verdadero, ya que de otra manera no se explica que siendo uno de los más destacados ideólogos de la nueva internacional de la democracia cristiana, exprese tan peregrina idea del indigenismo. Más le valiera que como tal se preguntara y viera, sin telarañas en los ojos, que después de 500 años, de medio milenio de evangelización tan singular, los descendientes de los así evangelizados, es decir, los diferentes pueblos indígenas actuales, siguen siendo los más pobres de los pobres de este continente. Si bien mira, verá que los descendientes de aquellos que padecieron la conquista y la tal evangelización sufren de aislamiento, marginación, alcoholismo, miseria extrema y analfabetismo, que ninguno de esos pueblos goza siquiera de un mediano pasar. ¿Eso no le dice nada? Ante esta realidad, ¿cómo se atreve a denostarlos, a negarles derechos? Al respecto, bueno será que se entere que ya hace siglos, españoles más ilustres que usted, como por ejemplo Francisco de Vitoria, asentaron y sostuvieron que siendo los indios capaces de discernir, de distinguir una cosa de otra señalando la diferencia, eran también capaces de tener propiedades esto es, que eran sujetos con derechos reales, no supuestos como usted dice.

En verdad, si la internacional política demócrata cristiana, de la que usted es uno de sus ideólogos, respalda sus pensamientos, palabras y decisiones, tiemblo por el cristianismo que, en el pasado, ha perdido tantas batallas en este continente por Judas que lo vendieron desvergonzadamente.

Porque así no sea por el bien de la paz entre los vivos y descanso de los difuntos. Amén.

Fr. BARTOLOME DE LAS CASAS

Las enseñanzas del Lama Ole

Opinión y análisis - Las enseñanzas del Lama Ole

El 9 de enero de 2008 tuvo el privilegio de conocer al Lama Ole Nidahl, maestro budista reconocido tanto por el mundo tibetano como por occidente. Nació en 1941 en Dinamarca, "en una amorosa familia de académicos y escritores". Su biografía nos cuenta que en la niñez tenía sueños y recuerdos de combates con soldados chinos, y protegía a la población del este del Tibet. Ole se graduó en filosofía en la Universidad de Copenhague, habla varios idiomas y realizó su doctorado sobre la obra de Aldous Huxley.

Ole ha sido reconocido por el XVI Karmapa Rangjung Riqpe Dorje (autoridad espiritual de una de las escuelas más importantes del budismo tibetano), como un antiguo protector y lama del linaje Karma Kaqyu. Siendo muy joven meditó durante tres años en Los Himalayas. Posteriormente el Karmapa lo envió a Europa a impartir las enseñanzas budistas y ha fundado más de 500 centros del linaje Karma Kaqyu en todo el mundo. Es autor de media docena de libros traducidos en varios idiomas, visita los centros de meditación que ha fundado y transmite profundas enseñanzas como el Mahamudra "Gran Sello" y el Phowa traducido como el "morir consciente", que apuntan a la naturaleza de la mente.

Más de seiscientas personas nos reunimos en el Auditorio del Celarg en Caracas, y tuvimos el privilegio de escuchar al Lama Ole desde las 7 a las 11 de la noche. De su presencia solo puedo decir que de él se desprende una serenidad gozosa, fortaleza y energía, delicadeza y fuerza de espíritu y un agudo sentido del humor que me hizo sentir como si le conociera desde siempre. Su charla en inglés fue traducida al castellano con gran claridad y precisión por Dilia Navarro, una de las discípulas del Lama en Caracas. Trató de numerosos aspectos de la vida de Buda, enseñanzas y principios esenciales del budismo y se refirió a los problemas del mundo. Una de las afirmaciones sensibles de su conferencia, fue la recomendación de que cuando nos sintamos tristes y con tendencia a lamentarnos por situaciones personales, recordemos a los millones de seres humanos que mueren de hambre en África, y también pensemos en las mujeres que viven oprimidas y son irrespetadas en algunas culturas por causas religiosas.

De los conceptos escuchados, lo más relevante para mí, es la explicación de las causas del sufrimiento, el camino hacia la liberación y transformación mediante el desarrollo de la mente consciente. Buda comprendió que la principal causa del sufrimiento es la ignorancia, el no conocer la naturaleza de la mente y la impermanencia de las cosas. Cuando se acepta la transitoriedad de los fenómenos y se descubre que lo único real es la conciencia, "el libre juego de la mente ilimitada", la tendencia del ser humano de darle demasiada importancia a los pensamientos, sucesos y sentimientos, desaparece.

Lama Ole habló de que existe el mal, pero no un mal absoluto, pues una persona de la que solo se desprenda el mal recibiría el mismo mal con igual intensidad y fuerza, por tanto se autodestruiría. Las acciones perversas provienen de una ausencia de claridad y de amor. Todos los pensamientos, palabras y acciones que provienen del orgullo, la ira, la avaricia, el apego, la aversión y la envidia generan karma, una cadena de causas y efectos que producen dolor y daño a nosotros mismos y a los demás. Como consecuencia de comportamientos cargados de emociones perturbadoras se generan nuevos obstáculos, nuevos problemas según la ley de causa-efecto. En el libro de Lama Ole "Las cosas como son", se lee lo siguiente: "Esto cambia también la apreciación del sufrimiento en el mundo, y uno puede explicarse mucho de lo que le pareciera injusto si pensara que solo hay una vida, pues hasta que se reconozca la ley de causa y efecto, los actos de vidas pasadas determinan considerablemente las condiciones de cada nueva vida." El budismo nos muestra el camino para la liberación del sufrimiento, cuando se comprende la naturaleza ilusoria del ego y se entiende que todos somos mente ilimitada, lo que pasa es que no lo sabemos. Existe la posibilidad de lograr la iluminación, que consiste en permanecer sin esfuerzo y de manera consciente en el aquí y en el ahora, en la vivencia de unidad con todo. La naturaleza búdica, que es el potencial para la iluminación, está al alcance de todos los seres humanos si se comportan "conscientemente de otra manera". El Lama advierte que para evitar la propia infelicidad, el Buda aconseja evitar "las diez acciones dañinas: matar, robar, causar sufrimiento sexual, mentir, calumniar, hablar en forma disparatada, , hablar en forma brusca e hiriente, la codicia, la malevolencia y difundir conceptos erróneos." El Lama Ole se refirió a los distintos métodos que conducen a la comprensión y a la iluminación, tales como la meditación y el servicio desinteresado a los otros. A continuación, los asistentes realizamos una meditación guiada por el Lama, y al finalizar la mayoría de los presentes nos acercamos a él para recibir sus bendiciones y tomar Refugio en el buda, que significa encontrarse con la propia naturaleza búdica, inicio ritual del camino que establece un vínculo entre el discípulo y la sabiduría intemporal de un buda.

Agradezco profundamente al Lama Ole por esta oportunidad de escucharle y por su amorosa paciencia en la enseñanza a las personas de Venezuela. También a mi hija Lilian por haberme invitado. Estoy segura de que la senda del budismo es benéfica, no solo para cada uno de los discípulos que siguen sus principios éticos, sino para las comunidades en todo el mundo.

Centro de Budismo del Camino del Diamante en Caracas: La Floresta, teléfonos 0212 284 95 14; 0414 239 64 65

carmencristiwolf@cantv.net

De re-encarnaciones y regulaciones: la batalla entre Pekín y el Dalai Lama

AVANCE: De re-encarnaciones y regulaciones: la batalla entre Pekín y el Dalai Lama :: GlobalAffairs :: Tu revista de artículos de Relaciones Internacionales

El habitual enfrentamiento verbal entre las autoridades chinas y Tenzin Gyatso, 14º Dalai Lama y cabeza del budismo tibetano en el exilio, se ha recrudecido a lo largo del pasado 2007. Por una parte, las visitas que con mayor o menor grado de oficialidad el Dalai Lama ha efectuado en los últimos meses a Canadá, Alemania, o Italia y, en especial, a los EEUU, donde el líder religioso recibió en octubre de manos del presidente George Bush la Medalla del Congreso, máximo galardón otorgado a un civil en dicho país, han provocado las airadas protestas del gobierno de Pekín, que considera demasiado calurosa la recepción que el Dalai recibe por parte de los jefes de estado de dichos países como un cuestionamiento a su soberanía sobre el Tibet. Por otro lado, la relativamente avanzada edad del Dalai Lama (72 años) hace que se esté planteando ya la batalla en torno a su sucesión, en la que está en juego bastante más que una simple cuestión de autoridad religiosa.

Además de las protestas del gobierno de la República Popular China (RPC), diversos artículos en lengua inglesa publicados recientemente en la prensa oficial china han tratado de contrarrestar los efectos negativos que la diplomacia del Dalai Lama pueda tener para sus intereses políticos, presentando la que Pekín considera como "verdadera imagen" del líder del budismo tibetano: en un escrito que la agencia estatal Xinhua "fue autorizada" a publicar el pasado 9 de octubre, y titulado "Carrying forward Buddhism or fueling evil cults?" ("¿Haciendo progresar el budismo, o alimentando cultos malignos?"), se denuncia el supuesto apoyo que el Dalai Lama prestó en el pasado a Shoko Asahara, líder de la secta Aum Shinrikyo (y condenado a muerte en Japón junto a otra decena de miembros del grupo por causar la muerte de 12 personas y heridas a varios centenares más en el célebre ataque con gas Sarin en el metro de Tokio en 1995), apoyo a cambio del cual el gobierno tibetano en el exilio habría recibido sustanciales ayudas económicas por parte de la secta japonesa; el escrito también condena la relación entre el Dalai Lama y Li Hongzhi, líder del culto Falungong, ilegalizado como es bien sabido en la RPC, y a quien el artículo acusa, a falta aparentemente de delitos mayores, de haber falseado la fecha de su nacimiento con el fin de hacerla coincidir con la del Buda histórico.

Las controvertidas relaciones del Dalai Lama demuestran, siempre según el escrito difundido por Xinhua, la naturaleza falsa y perversa de este "auto-proclamado líder religioso", que utiliza el budismo para ganar apoyos en el extranjero con los que lograr su objetivo último, que no es otro que el de separar el Tibet de la "madre patria". En otro artículo, publicado por la Beijing Review también a comienzos del pasado mes de Octubre, y titulado "A doomed failure" (que podría quizás traducirse como "Un fracaso inevitable", o "Destinado al fracaso"), junto a la denuncia de los fútiles esfuerzos del Dalai Lama y el movimiento independentista tibetano (que el escrito identifica quizá erróneamente como una y la misma cosa) por romper la unidad territorial de la RPC, se presenta el budismo tibetano como una tradición religiosa caracterizada (al menos en su versión anterior a 1950) por "la fusión del poder político y el religioso, la alienación de las mujeres, la creencia en demonios, el abuso sexual y psicológico y la corrupción". El artículo, basado en comentarios poco complacientes con el Dalai Lama aparecidos en diversos medios de comunicación extranjeros, contrasta el pasado "medieval" del Tibet con la modernidad y el progreso que China ha llevado a la zona, simbolizados por la línea de ferrocarril Qinghai-Lhasa inaugurada en julio de 2006, y que, si para el Dalai Lama representa un paso más en el "genocidio cultural" perpetrado por el gobierno chino en el Tibet (debido principalmente a la emigración masiva de chinos Han procedentes del Este del país hacia el Tibet que el tren facilita), Pekín lo presenta como el instrumento fundamental de la tan esperada "apertura al mundo exterior" de dicha región (ver también "El turismo a Tibet aumenta un 64%", en El País del 18 de diciembre de 2007).

Resulta obvio, tanto por la reacción oficial ante las visitas del Dalai Lama a países occidentales, como por la imagen que del líder religioso presentan los medios de comunicación chinos, que Pekín continúa considerando el gobierno en el exilio liderado por el Dalai Lama, así como el budismo en general, como una seria amenaza a la estabilidad nacional en general y de la Región Autónoma del Tibet (RAT, división administrativa oficial que excluye importantes núcleos de población tibetana que habitan otras provincias de la RPC como Qinghai o Sichuan), en particular: la importancia que la religión continúa teniendo para la identidad tibetana, y en especial la politización de los monasterios que ha tenido lugar desde fines de los años 80, cuando los monjes se convirtieron en protagonistas de diversas protestas contra la administración del Partido Comunista Chino (PCC) desarrolladas en la capital de la RAT, Lhasa, hacen del budismo, siempre desde el punto de vista del gobierno chino, un potencial punto de apoyo para el desarrollo de un movimiento étnico-nacionalista que podría poner en cuestión las pretensiones de soberanía legítima de Pekín en la región.

Desde los años 50, las políticas destinadas desde el gobierno central a neutralizar dicho potencial desestabilizador han oscilado entre la represión pura y dura y la atención conciliadora hacia las "características especiales" del Tibet. En las épocas de relativa moderación, como la actual (que, como veremos, no excluye la represión), el problema para Pekín se centra en cómo integrar la RAT en las estructuras políticas y económicas nacionales, sin alienar al tiempo a la población local, en su mayoría fervientes budistas. En lo que respecta específicamente a la política religiosa, el PCC intenta, a través de diversos medios, y de modo paradójico, tratándose de un partido cuyos miembros han de declararse oficialmente ateos, presentarse como patrón legítimo del budismo tibetano –es decir, como benefactor, y no como represor, de la práctica religiosa. En este sentido, la huida de Tenzin Gyatso a la India tras el levantamiento fallido de 1959 y el consecuente establecimiento por parte del Dalai Lama y sus seguidores de una fuente de autoridad religiosa alternativa a la ofrecida por el PCC, representaron un importante revés para las pretensiones de legitimación del papel gubernamental en la administración del Tibet.

En los últimos años, el PCC ha tratado de contrarrestar la amenaza política que el Dalai Lama continúa representando desde su refugio en Dharamsala, en el Norte de la India, a través del reforzamiento de la regulación de las actividades religiosas en el Tibet. Continuando con una práctica establecida por la última dinastía imperial china, dicha regulación se ha centrado en el control de los procesos que determinan la selección de los llamados "Budas vivientes" o "lamas re-encarnados", institución central de la religión tibetana desde que hace más de 500 años la mayoría de las sectas budistas locales aceptaran el reconocimiento de la re-encarnación del anterior patriarca como sistema de sucesión legítima dentro de la secta. La última legislación gubernamental referente a estas figuras, que en el Tibet tradicional combinaban el liderazgo político y el espiritual, entró en vigor el pasado 1 de septiembre, y afirma básicamente la necesidad para todo lama de contar con la aprobación estatal con el fin de ser reconocido como tal –y cuanto mayor sea la importancia religiosa del lama, más alta la aprobación necesaria.

Esta paradójica "regulación de las re-encarnaciones" se remonta, como se ha mencionado, a la época imperial, aunque durante las primeras décadas de domino de la RPC sobre el Tibet el gobierno se limitó a dar el visto bueno a los lamas escogidos por la propia jerarquía eclesiástica tibetana. No fue hasta comienzos de la pasada década de los 90, tras el fallecimiento del 10º Panchen Lama en 1989, que Pekín se decidió a regular de nuevo el proceso de búsqueda y elección de lamas: la legislación entonces aprobada establecía que toda re-encarnación de un lama tibetano debía ser hallada en territorio chino, y que sólo lamas que residan en el interior de la RPC podrían tomar parte en el proceso de selección.

El caso de la búsqueda y elección de la re-encarnación del 10º Panchen Lama muestra bien a las claras la importancia política de esta regulación en apariencia circunscrita a asuntos meramente religiosos. El Panchen es el segundo lama más importante en la jerarquía religiosa en el Tibet, y su posición está estrechamente ligada a la del Dalai Lama, cuya aprobación es tradicionalmente considerada necesaria para que el candidato a Panchen sea considerado como legítimo. Llegado el momento de poner en marcha el proceso de búsqueda de la nueva re-encarnación del Panchen, el gobierno chino, a pesar de la legislación anteriormente referida, aceptó seguir el procedimiento de búsqueda tradicional, y autorizó a Chadrel Rimpoché, abad del monasterio de Tashilhumpo (el monasterio de residencia del Panchen Lama) y presidente del comité de búsqueda de la re-encarnación, a solicitar la colaboración del Dalai Lama en el proceso.

A comienzos de 1995 el comité de búsqueda pidió la confirmación por parte del Dalai Lama de uno de los niños candidatos, Gendun Chokyi Nyima, como nuevo Panchen Lama. Sin embargo, pocas semanas después, en uno de los habituales e inexplicables giros que caracterizan la política china, Pekín decidió dar marcha atrás y exigió que la re-encarnación del Panchen fuera escogida según el sistema de lotería impuesto a fines del siglo XVIII por la corte imperial china como medio de controlar el proceso, y en el que el nombre del niño elegido es extraído por el representante imperial de una urna de oro en la que previamente se han introducido los nombres de todos los candidatos. En mayo de 1995, y con el fin de evitar que Pekín designara a otro niño por el procedimiento de la urna de oro, el Dalai Lama confirmó a Gendun como re-encarnación legítima del Panchen Lama, una decisión que iba a traer consecuencias nefastas para los implicados en el proceso: Chadrel Rimpoché y su ayudante fueron inmediatamente arrestados, Gendun Chokyi Nyima y su familia fueron puestos bajo custodia de las autoridades, y un grupo de trabajo político fue enviado al monasterio de Tashilhumpo con el fin de lograr que los monjes "denunciaran" a Rimpoché y aceptaran el uso de la lotería como medio legítimo para elegir la re-encarnación. Tras dos meses de tensas e infructuosas sesiones políticas, la policía armada estatal entró en el monasterio y arrestó a más de 30 monjes disidentes. A fines de noviembre de 1995, un nuevo niño fue elegido como re-encarnación del Panchen Lama mediante el sistema de la urna de oro, y entronizado días después con el beneplácito de las autoridades políticas y religiosas (al menos de aquellas dispuestas a colaborar con el gobierno central) del Tibet. En abril de 1997 Chadrel Rimpoché fue condenado a 6 años de prisión acusado de secesión y de "revelar secretos de estado" –es decir, por haber proporcionado al Dalai Lama los nombres de los candidatos a Panchen, incluido el de Gendun Chokyi Nyima, el candidato confirmado por aquél. A día de hoy el niño permanece, junto al resto de su familia, en paradero desconocido.

La versión oficial china de los hechos, hecha pública en un documento conmemorativo del séptimo aniversario de la entronización del 11º Panchen Lama, no hace mención alguna de Chadrel Rimpoché ni de Gendun Chokyi Nyima. El documento alaba la conclusión exitosa del proceso de selección como prueba del cumplimiento por parte del gobierno de la libertad religiosa garantizada por la constitución de la RPC de 1982 (y que tan sólo se aplica a los cinco cultos reconocidos oficialmente, es decir, budismo, taoísmo, catolicismo, protestantismo e Islam), y presenta el empleo de la urna de oro como muestra del respeto hacia las "convenciones históricas" (término que se repite hasta la saciedad en el documento) del budismo tibetano, y, por tanto, hacia dicha tradición como tal. Lo que el escrito no dice es que dicha "convención" no fue elaborada por un consenso de líderes religiosos tibetanos, ni mucho menos del "pueblo" del Tibet, sino que se trata de una creación del gobierno imperial chino, destinada a afirmar su soberanía sobre dicha región; tampoco dice que la urna no fue usada en la elección del último Panchen, ni en la de los dos últimos Dalai Lamas, lo que al parecer no ha restado a ninguno de ellos un ápice de su supuesta legitimidad como líderes religiosos, al menos a ojos de los tibetanos.

Sea como fuere, tanto la afirmación de la autoridad del gobierno chino en el proceso de búsqueda y selección del Panchen Lama, como el establecimiento de la legislación relativa a los lamas re-encarnados, están sin duda dirigidos a preparar la elección del próximo Dalai Lama –elección en la que el Panchen Lama juega también un papel importante: de conseguir establecer la legitimidad de un nuevo Dalai Lama integrado en las estructuras estatales de la RPC y complaciente con las directrices de Pekín, el PCC habría logrado asestar un duro golpe al auto-proclamado gobierno tibetano en el exilio. Con el fin de evitar que esto suceda, el actual Dalai Lama ha afirmado recientemente en una entrevista que la elección de su sucesor podría basarse en ideas y métodos innovadores respecto a la tradición, como por ejemplo un referéndum; el Dalai ha insinuado también que, de morir en el exilio, su re-encarnación podría hallarse fuera del Tibet, una insinuación que muy posiblemente va destinada a hacer que Pekín se plantee la posibilidad de entablar negociaciones conducentes a un futuro retorno del líder budista a la RPC. En este sentido, el Dalai Lama ha insistido a lo largo de los últimos años en que no busca la independencia para el Tibet, sino sencillamente una autonomía mayor para la región, bajo la soberanía última de Pekín. Sin embargo, el gobierno chino, a través del portavoz de su ministerio de asuntos exteriores, ha rechazado ya las pretensiones del Dalai Lama como "contrarias a las convenciones históricas" del budismo tibetano, y se niega a entablar cualquier tipo de diálogo con el líder en el exilio: como se señala explícitamente en "A doomed failure", no es posible otorgar mayor autonomía política a la RAT en el marco de la actual constitución. De no producirse cambio alguno en esta situación, es muy probable que a la muerte del actual coexistan dos Dalai Lamas, uno dentro y otro fuera de la RPC.

Decidir entonces cuál será el Dalai Lama legítimo dependerá obviamente de la posición que uno adopte respecto a las pretensiones de soberanía sobre el Tibet por parte del gobierno de Pekín. En este sentido, el gobierno tibetano en el exilio ha sabido hasta el momento poner en cuestión la legitimidad de dichas pretensiones y ganarse el apoyo, siquiera testimonial, de diversos gobiernos occidentales deseosos de presentar a la RPC como un país en que los derechos humanos (incluidos los religiosos) son violados sistemáticamente. Por otro lado, el éxito propagandístico obtenido a nivel internacional por el Dalai Lama y sus seguidores se ha basado en la construcción selectiva de una imagen de la cultura tibetana en torno a principios espirituales y pacifistas, y fácilmente adaptable además, gracias a una extrema simplificación de los complejos rituales budistas tibetanos, a las exigencias de potenciales occidentales interesados en familiarizarse con la "espiritualidad oriental". Esta idealizada imagen del budismo, cuidadosamente elaborada tras el contacto de los tibetanos en el exilio con las ideas de Gandhi y Nehru y la "doctrina de la no-violencia", y legitimada por la concesión del Nóbel de la Paz a Tenzin Gyatso en 1989, es completamente ajena, como Pekín no se cansa de repetir, a la tradición político-religiosa en el poder en el Tibet antes de 1951, como demuestran los frecuentes enfrentamientos armados entre monasterios, que se prolongaron hasta bien entrado el pasado siglo.

La supuesta voluntad "pacifista" del gobierno tibetano en el exilio quedó también en entredicho cuando en 1998 miembros de dicho gobierno admitieron haber recibido ayuda de la CIA estadounidense (en forma de 1,7 millones de dólares anuales y entrenamiento militar para miembros del movimiento independentista en Colorado) para organizar desde Nepal operaciones de guerrilla en el Tibet en los años 60 del pasado siglo. Dicha ayuda se esfumó con la mejora de relaciones entre Washington y Pekín a comienzos de los años 70, y fue entonces cuando el Dalai Lama y su corte se centraron en buscar una solución pacífica al conflicto del Tibet, encaminada a lograr el establecimiento de un Tibet democrático e independiente.

Por supuesto, nada de esto implica automáticamente la legitimación de las aspiraciones soberanistas de Pekín sobre el Tibet, basadas en gran parte en una deformación histórica que, en su intento por establecer la continuidad del dominio chino sobre la región, omite hechos históricos tan relevantes como el levantamiento que en 1912 expulsó a los representantes civiles y militares chinos del Tibet y que hizo de dicha región un estado independiente de facto hasta la entrada del Ejército Popular de Liberación chino en Lhasa en 1951.

La política religiosa del PCC en el Tibet continúa además basada en el control estricto de las actividades religiosas, control que se ha visto reforzado (como se ha visto en el caso del proceso de elección del 11er Panchen Lama) desde mediados de los años 90: la cooptación de líderes religiosos dentro del sistema político estatal, el establecimiento de cuotas máximas para la admisión de novicios en los monasterios (aplicadas o no en virtud de la coyuntura política), o el control ejercido por los Comités de Gestión Democrática, que han sustituido a la anterior estructura monástica dirigente para convertirse en los órganos de mayor autoridad dentro de los monasterios, y que se encuentran bajo supervisión directa del Departamento de Asuntos Religiosos y el Departamento de Trabajo del Frente Unido del PCC, son algunos de los instrumentos que el gobierno utiliza para controlar el potencial político latente en los monasterios tibetanos –instrumentos que incluyen, además, la aplicación puntual de la fuerza cuando el estado lo considera necesario, como ha sucedido en el caso de las ejecuciones de monjes sospechosos de haber cometidos actos subversivos o "terroristas" contra el gobierno de Pekín.

La continuidad de la oposición anti-gubernamental en el interior del Tibet demuestra que el PCC ha fracasado en su intento de legitimar su papel como patrón de la religión entre las nuevas generaciones de monjes y el conjunto de la población tibetana: las continuas campañas policiales puestas en práctica desde mediados de los años 90 contra la distribución y exhibición de imágenes del Dalai Lama en la RAT ejemplifican la aparentemente inextinguible popularidad del líder religioso en la región.

Sin embargo, la férrea política religiosa del PCC ha logrado cuanto menos dividir y consecuentemente debilitar la oposición de la jerarquía eclesiástica budista en su dominio en la RAT. Además, el apoyo internacional que el Dalai Lama y su gobierno en el exilio reciben por parte de diversos gobiernos occidentales no pasa de ser, como se ha mencionado, meramente testimonial, y la soberanía china en el Tibet, a pesar de su popularidad como tópico de discusión en Europa o EEUU, no es en la actualidad motivo de debate en la comunidad política internacional: la integración económica y política del Tibet en las estructuras nacionales de la RPC es cada vez mayor, y Tienzin Gyatso y sus seguidores son conscientes de que, en la medida en que la situación no cambie, el tiempo juega en su contra.


Roger Casas
Coordinador Local proyecto UNESCO de preservación cultural en China

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El documento que ofrece la versión oficial del proceso de búsqueda y elección del 11er Panchen Lama fue publicado en el 3er número de la revista China Tibetology, bajo el título "An example for posterity: Celebrating the Seventh Anniversary of the search for and confirmation of the Eleventh Panchen"

Viceministro de Exteriores iraní llega a Madrid para participar en el I Foro de Alianza de Civilizaciones.

Viceministro de Exteriores iraní llega a Madrid para participar en el I Foro de Alianza de Civilizaciones - Irna

Ali Bagheri, viceministro de Exteriores de Irán para los asuntos de Europa y América ha aterrizado el lunes por la noche en Madrid, donde participará hoy martes en el I Foro de Alianza de Civilizaciones.


Bagheri, que fue recibido en el aeropuerto de Barajas por el embajador de Irán en Madrid, Seyyed Davud Salehi, ha manifestado que el objetivo de su participación en el foro es el de trasladar los puntos de vista que mantiene el Gobierno de Mahmud Ahmadineyad en cuanto a su política exterior basada en la "justicia y la espiritualidad".


"El Gobierno de la República Islámica de Irán es de la creencia que dicha política exterior podría traducirse en muchos asuntos pertinentes en las relaciones con el exterior", manifestó a IRNA a su llegada a la capital complutense.


"Bajo estas premisas se podrían solucionar muchos conflictos internacionales, como el de Palestina", arguyó.


"Si todas las miradas se centrasen en la justicia y surgiera un mecanismo basado en la justicia y en la espiritualidad, se podrían dar solución a problemas como el de Irak, Afganistán, Palestina y similares; esta es la nueva visión que aportará la república islámica en su participación en el I Foro de la Alianza de Civilizaciones", apuntó.


Señaló asimismo que si una "interacción basada en la justicia y en la espiritualidad" fuera el fundamento de las relaciones de la civilización, esta interacción "no significaría tolerancia entre las culturas y las civilizaciones sino que la interacción intercultural se forma tomando como base una lógica racional respaldada por la justicia y la espiritualidad."

"El problema que se da en el mundo de hoy —prosiguió— es el de las discrepancias en las diferentes visiones; obviamente, no es posible que todas esas discrepancias desaparezcan pero debería hallarse una vía para que dichas discrepancias sean la base desde la que despegue el desarrollo material y espiritual de la humanidad y no la excusa para los conflictos".


Hoy martes comienza en Madrid el I Foro de la Alianza de Civilizaciones, que durará dos días y en el que participará alrededor de 350 personalidades procedentes de un centenar de países del mundo. Entre las personalidades se encuentran jefes de Estado y de Gobiernos, ministros de Exteriores, líderes religiosos y personas destacadas del mundo académico, artístico y de las sociedades civiles.


Este foro se inaugurará con la participación del presidente del Gobierno español, José Luís Rodríguez Zapatero, el secretario general de la ONU, Ban Ki-moon, Jorge Sampayo, alto representante de las Naciones Unidas en la Alianza de Civilizaciones y el primer ministro turco.

El fútbol, ¿religión laica?.

El fútbol, ¿religión laica?. hoy.es

Hace algún tiempo leí un ensayo que se titulaba más o menos como el título de esta carta, en el que se analizaba exhaustivamente la conducta de los aficionados que acuden masivamente a los estadios y se ponían de manifiesto los paralelismos que existen entre la practica religiosa y la que observa un buen número de aficionados (no hay que generalizar) ante el deporte rey.

Y así tendríamos que estos hinchas 'adoran' no a un solo Dios, sino a once (más los reservas). Tienen sus ceremonias y sus ritos.

La procesión religiosa se convierte aquí en la que ponen en escena los equipos cuando ganan un campeonato y las 'misas' se celebran en las fuentes públicas y en los estadios convertidos en templos para aclamar a los vencedores, con buenos espectáculos de luz, color y sonido.

Por supuesto, a estos 'adoradores' no les importa dejarse un pastón en los estadios para que sus 'dioses' puedan disfrutar de sueldos astronómicos.

El acto cotidiano de culto es el que se celebra periódicamente en los estadios, con su clamor y devoción hacia sus 'dioses' y la 'justa' cólera hacia el 'diablo' (el árbitro que les trata injustamente); y no hablemos de las 'cariñosas' recepciones y despedidas al autobús del equipo contrario, a cargo de los fieles mas fanáticos.

Estas reflexiones me han venido a la cabeza al tener noticia de lo sucedido hace poco en el campo del Barcelona, donde dos jóvenes tuvieron la osadía de acudir al campo con la indumentaria del Madrid. En lugar de hacer la vista gorda y no darle la menor importancia, hubo energúmenos que los insultaron y que sin duda les hubiesen dado una paliza con gusto ¿A quién se le ocurre semejante afrenta!

El resumen es que este proceder está en las antípodas de la sana afición de antaño al noble deporte del balompié.

Ocho de cada diez niños estudian Religión pero las matriculaciones bajan este curso.

Ocho de cada diez niños estudian Religión pero las matriculaciones bajan este curso. Ideal

La Delegación Episcopal destaca que los alumnos de esta materia siguen siendo «una gran mayoría» y que los inscritos han crecido en Educación Primaria.

Por primera vez, las matriculaciones en la asignatura de Religión Católica y Moral han descendido en la provincia este curso, aunque casi ocho de cada diez escolares continúan optando por esta materia en los centros educativos almerienses.

En concreto, el 77,81 por ciento del total de alumnos de Educación Primaria, Secundaria y Bachillerato cursa este año académico, según los datos aportados por la Delegación Episcopal para la Enseñanza Católica y la Pastoral de la Cultura, la asignatura de Religión en la provincia, mientras que en el curso 2006-2007, los índices se situaron en el 78,8 por ciento y, de los 97.095 alumnos matriculados en la provincia, 76.495 lo hicieron en la asignatura de Religión y Moral Católica.

En términos globales, los datos de la Delegación Episcopal indican que, este año, un total de 75.488 alumnos de Primaria, Secundaria y Bachillerato han decidido inscribirse a comienzos de curso en la asignatura, frente a los 21.530 que optaron por cursar las materias alternativas; y revelan, además, que este curso se ha producido un crecimiento de inscritos en la asignatura entre el alumnado de Primaria. Según la institución eclesiástica, en este nivel educativo se ha pasado de los 36.519 escolares que cursaban Religión durante el curso 2006-2007 a los 36.847 que la estudian en este año académico.

Los datos del estudio muestran por tanto, manifiestan desde la Delegación Episcopal, cómo a pesar de las polémicas surgidas en los últimos tiempos en torno a la necesidad o no de eliminar la asignatura de Religión del programa educativo español, siguen siendo «una gran mayoría» -el 77,8 por ciento frente al 22,2 por ciento-, los que deciden cursarla.

Otras religiones

La Consejería de Educación de la Junta de Andalucía aún no dispone de los datos referentes al presente curso en cuanto al número de estudiantes matriculados en las distintas asignaturas de Religión. Aún así, los alumnos almerienses que el pasado año académico optaron por dar clases de Islam en los centros educativos de la provincia se elevó a 1.879.

Las cifras, que suponían una reducción en términos absolutos de 85 estudiantes con respecto al ejercicio anterior, situaron, no obstante, a la provincia a la cabeza de Andalucía en el número de matriculados en todos los niveles educativos.

En concreto, en Almería asistieron a clase de Islam un total de 1.512 escolares de Primaria; 270 de primer ciclo de Secundaria; 92 de segundo ciclo de ESO; y 5 de Bachillerato. Sumaban, en total, el 39,6 por ciento de los 4.744 estudiantes que se matricularon en la materia en toda Andalucía.

En cuanto a la tercera opción religiosa, la evangélica, Almería se situó, en términos absolutos, la sexta de la región en número de inscritos, con 326 matriculados en el curso 2006-2007.

Daniel C. Dennett, Romper el hechizo. La religión como fenómeno natural (Katz)

RC - Artículos - Daniel C. Dennett, Romper el hechizo. La religión como fenómeno natural (Katz) - Página 1

Siempre se ha dicho que la religión es la relación del ser humano con lo sobrenatural. Desde hace más de un siglo, sin embargo, la sociología de la religión ha estudiado el asunto como fenómeno cultural o social. El filósofo Daniel C. Dennett va un poco más allá y, en sintonía con Richard Dawkins (aunque el libro que comentamos fue publicado unos meses antes que el del inglés), lo aborda como fenómeno natural. Incluso si Dios existiese, afirma Dennett, la religión sería un fenómeno natural, como lo es el cáncer.Y si el cáncer es objeto de investigación científica, la religión no lo ha de ser menos. Dennett tiene la percepción de que los creyentes se aferran al dogma de que la religión es un asunto que no puede investigarse, pues tiene que ver con el ámbito de «lo sobrenatural»; según él, tras esta actitud se esconde la inseguridad de quien, temiendo que no sea así, prefiere que la investigación no destape la verdad.

El tema es tan delicado que nuestro autor dedica casi un tercio de su libro a disipar los temores que suelen plantearse frente al análisis racional del fenómeno religioso. Más que conseguirlo, obtiene un curioso efecto lateral: produce la impresión de que es el propio Dennett quien teme entrar al trapo en el asunto de la religión, pues al plantear de un modo tan prolijo y reiterativo la reticencia existente a un tratamiento científico de la religión, el lector pronto empieza a preguntarse si no estará amplificando el eco de las prevenciones que suelen anteponerse en el estudio de este importante asunto. Lo cierto es que el libro va dirigido expresamente al público medio norteamericano, que podría considerarse más terco e impermeable ante la crítica pero, aun así, uno se pregunta: ¿acaso los lectores habituales de los libros de Dennett son creyentes obcecados, de los que no están dispuestos a conceder ni la posibilidad de un estudio científico de la religión? ¿Son necesarias las 125 primeras páginas -toda la primera parte de la obra, titulada «Abriendo la caja de Pandora»- para prepararnos psicológicamente de cara a lo que ha de venir después?

Desde el punto de vista de Dennett, si queremos explicar por qué la gente parece necesitar una religión, la manera más sabia de abordarlo radica en formular algún intento de respuesta a la pregunta clave del enfoque darwinista: Cui bono? ¿Quién se beneficia de ello? No quién se hace rico, ni quién adquiere más poder para dominar a otros, sino ¿qué reporta, en qué ha ayudado, en qué ha contribuido a la superación de presiones ambientales, de qué manera han promovido las creencias religiosas la supervivencia y la reproducción? A pesar de los costes que comportó para los humanos del pasado la práctica de la religión, hubo de contribuir en última instancia a una mayor eficacia biológica; de otro modo no se hubiera seleccionado la tendencia humana a creer en lo sobrenatural. Dennett explora diversas hipótesis que explican la religión con un enfoque evolucionista.

Una de ellas iguala las creencias religiosas con el azúcar o la grasa; el gusto humano por los alimentos dulces o grasos surgió en una fase de nuestra evolución en la que era necesario proveerse de ocasionales fuentes de energía (en forma de glucosa o grasas). La creencia en Dios es estimulante en el mismo sentido: una especie de sacarina para el cerebro. Ante la ausencia de explicaciones más racionales, la mente primitiva necesitó recurrir a la creencia en lo sobrenatural para dominar cognitivamente el entorno. Era cuestión de supervivencia. Pero igual que hoy en día el fácil acceso al azúcar o la grasa ocasiona problemas de diabetes u obesidad, las creencias religiosas han sobreestimulado nuestra innata tendencia a encontrar respuestas fáciles e inmediatas a lo que nos ocurre, lo que explica que muchos humanos se hayan quedado anclados en la atávica costumbre de recurrir a lo sobrenatural en una época en la que ya disponemos de mejores alternativas.

¿Y si admitiéramos que no es una tendencia genéticamente incorporada, sino culturalmente transmitida? No sería tan grande la diferencia, pues al fin y al cabo la explicación mantendría la misma línea maestra: la tendencia a creer en lo sobrenatural es fruto de la evolución (biológica y cultural) por selección natural. Los genes predisponen al aprendizaje de memes -unidades culturales transmisibles tanto horizontalmente como de generación a generación-, y éstos se difunden, de manera infinitamente más rápida, por una selección cultural sujeta a variaciones no siempre aleatorias. Dennett se hace eco de la teoría de los memes puesta en circulación por Richard Dawkins y le confiere la máxima credibilidad. En esta teoría, los beneficiarios no son los individuos que transmiten los memes, sino los memes mismos, que son una suerte de simbiontes microbianos, unos parásitos que se instalan en el cerebro y aprovechan la menor oportunidad para expandirse, colonizando otras mentes. Los memes no se propagan a través de la descendencia, sino de los medios propios de la difusión cultural. El simbionte de la religión, que podría bautizarse como Cultus religiosus, ha prosperado exitosamente gracias, en parte, a los beneficios psicológicos que genera en sus hospedadores, pero también debido a su capacidad de generar mecanismos de opresión contra quienes se resisten a ser infectados por él.

Otra hipótesis, no incompatible con las anteriores, es la que apela a la selección sexual. Tal vez, reconoce Dennett, la religión sea como el jardín del capulinero, una construcción enormemente costosa, llena de elementos brillantes y coloristas que resultaba atractiva para las hembras de la especie. Quizás en el Paleolítico a las hembras de la especie humana les atraían los hombres que mostraban sensibilidad hacia la ceremonia y la música por parecer mejores proveedores; y, de hecho, probablemente lo fueran y tuvieran más hijos y más nietos que quienes carecían de esta sensibilidad, propagando el gusto por la ceremonia entre sus descendientes. No es una idea alocada: lo cierto es que el talento musical atrae a las mujeres, y esto hace que se vendan millones de guitarras al año.

Cabe considerar también la posibilidad de que la religión haya sido fruto de una convergencia evolutiva de tipo cultural. Igual que los sistemas monetarios han aparecido independientemente en distintas culturas, las religiones podrían haber surgido en muchos lugares cumpliendo funciones análogas y evolucionando hacia rasgos comunes sin previo contacto. Entre estas funciones destaca Dennett los beneficios sociales que reportan las creencias religiosas: hacen la vida en grupo más segura, armoniosa y eficiente, permiten que una élite controle al resto de la sociedad, e incluso podría hablarse de un beneficio de la sociedad en su conjunto, más que de sus miembros. En este caso estaríamos contemplando un fenómeno de selección de grupo , si desde la perspectiva de la competencia intergrupal observamos que aquellos colectivos en los que han arraigado las creencias están mejor cohesionados y son más cooperativos que otros en los que las creencias religiosas no están tan implantadas, y eso facilitaría su perpetuación a expensas de los grupos rivales.

No hay que desdeñar, por último, la idea de que la religión puede ser simplemente un subproducto. Podría haber surgido como respuesta, en principio poco significativa, a algún hecho también poco significativo, y a partir de ahí habría ido evolucionando igual que lo hace una perla en el interior de la ostra que se defiende acumulando minerales contra algún agente patógeno, y que más allá de su propósito original acaba construyendo una brillante esfera, de alto valor para los humanos.

Sea como fuere, las religiones primitivas, de carácter animista, están construidas sobre la base de la atribución de intenciones (creencias y deseos) a entidades no humanas. Como aproximación cognitiva a muchos fenómenos complejos, el animismo es indudablemente útil para la supervivencia. Incluso cuando el fenómeno no se asemeja a un agente consciente -por ejemplo, las nubes-, es sencillo considerarlo como algo manipulado por un agente -el dios de la lluvia- que provoca sus acciones. Todo aquello que nos afecta se entiende y controla mejor si lo consideramos como un agente que interactúa con nosotros o frente a nosotros. Así es como funciona la mente: el cerebro tiene un sesgo para la identificación de agencias intencionales en nuestro entorno, un sesgo que todavía utilizamos tanto para entender fenómenos sociales como procesos económicos o el funcionamiento de cualquier artilugio tecnológico. Es algo en lo que Dennett ha insistido suficientemente en libros anteriores. En el que ahora nos ocupa, incluye las creencias religiosas en el mismo esquema: se trata, simplemente, de atribuciones de intencionalidad a entidades imaginarias que han superado la prueba del paso del tiempo.

Siguiendo a Pascal Boyer, una de las principales funciones de la creencia en una entidad sobrenatural es que se trata, casi siempre, de agentes de acceso completo. En casi todas las tradiciones religiosas los antepasados son seres omniscientes de los que uno no puede esconderse ni en sus más íntimos pensamientos. Hoy nos parece una idea terriblemente contraproducente para el ejercicio de la libertad individual (¡socava el derecho a la intimidad!), pero en tiempos pasados tuvo una importante función: servía de ayuda para la toma de decisiones. En efecto, simplifico muchísimo el pensamiento de qué he de hacer ante cualquier situación dada si me planteo: «¿qué querrían mis antepasados que yo hiciera en tal situación?». Más fuerza tiene aún la pregunta si creo que los antepasados tienen, de hecho, un acceso ilimitado a mi experiencia, pues la fórmula quedaría así actualizada: «¿qué quieren mis antepasados que yo haga ahora?».

Una creencia bien asentada en la tradición era mucho más sólida que cualquier novedosa reflexión racional entre los cazadores-recolectores del Paleolítico. La incompletud del conocimiento era tan gravosa que valía la pena recurrir antes a un mito que a una mala explicación naturalista. Sin duda, es más adaptativo explicarse los fenómenos apelando a lo sobrenatural que no poder explicárselos.

La idea central del libro surge cuando, una vez consumado un intento de explicación de la emergencia de las creencias religiosas en el pasado de la humanidad, el filósofo de Tufts se plantea por qué razón de fondo, en un mundo secularizado y científicamente avanzado como en el que vivimos hoy, tienen todavía tanto predicamento dichas creencias. No sería lógico si suponemos que la ciencia ha desplazado por completo al mito y la religión en la explicación del mundo objetivo, pero quizá resulte más comprensible el fenómeno si tenemos en cuenta que las creencias metafísicas son, para la mayoría, todavía más importantes que las ideas científicas, incluso que las políticas.

Entre las creencias metafísicas está la creencia en la libre voluntad, muy importante, sin duda, y abordada por Dennett en un trabajo anterior. Por mucho que nos digan que el mundo es a nuestra escala determinista, creemos en el indeterminismo de la libertad de acción. Otra de esas creencias inamovibles es la creencia en que está bien creer en Dios. Aunque no exista ninguna evidencia a favor de ello, estamos tan persuadidos de que la religión es buena y de que las creencias de tipo religioso son consoladoras, reconfortantes y esperanzadoras, que, por lo general, la gente no altera su actitud cuando pierde la fe. ¿Qué hace la gente cuando descubre que ya no cree en Dios? Muchos de ellos no hacen nada; algunos ni siquiera se lo comunican a sus seres queridos, otros no dejan siquiera de ir la iglesia. ¿Por qué? Quizá porque poseen la firme convicción de que la creencia en Dios es algo a preservar y, por ello, en lugar de desecharla de un modo decidido, la sustituyen por una concepción más abstracta y despersonalizada de Dios. O dejan de creer directamente en Dios para creer en la creencia en Dios.

La religión tiene anticuerpos contra el escepticismo. Los fieles de todas las confesiones religiosas, es decir, casi todos los seres humanos del planeta, hemos sido educados en la idea de que cuestionar la fe es algo insultante o irrespetuoso. Las creencias religiosas tradicionales se han defendido durante siglos protegiéndose mediante la estrategia de la criminalización del contrario. Dennett lo había advertido en la primera parte de su libro: ¿por qué esta resistencia a aceptar que la religión sea susceptible de investigación científica? Porque es un sistema de ideas autoprotegido contra su eventual desaparición.

Un síntoma de ello es que, aunque ahora pocos creen en el Dios de la Biblia tal y como allí se presenta literalmente, y aunque se tiende más bien a creer en un «algo» despersonalizado y apenas providente que está detrás de todo como un puro misterio insondable, el lenguaje de las creencias casi no ha cambiado. No lo llaman Poder Superior u otra cosa, sino Dios. La respuesta que nos brinda Dennett a esta paradoja es simple: estos creyentes no creen tanto en Dios como en la creencia en Dios, pues ante todo se mueven por su aprecio al hecho de profesar la fe , y eso es lo que les lleva a mantener la continuidad de la nomenclatura religiosa al uso.

Profesar la fe es más interesante hoy día que tener fe. El objeto -la fe- ha quedado desplazado por la actitud. De manera parecida, podríamos resumir la idea central de Dennett diciendo que el objeto de la religión, tradicionalmente Dios, ha dejado de ser el objeto de las evolucionadas creencias religiosas de hoy; el verdadero objeto es hoy en día la misma creencia en Dios. Ya no importa si hay algo real que creó el universo o se inmiscuye en nuestras vidas: importa la idea de Dios (lo que llama Dennett el «objeto intencional»). O, si se prefiere, el pensamiento de Dios. La gente quiere pensar en Dios porque se siente mejor si lo hace, independientemente de si creen o no creen que existe tal Dios.

La diferencia entre creer en Dios y creer en la creencia en Dios es importante para entender la pervivencia de la religión en Occidente. En un mundo secularizado como el nuestro, uno puede creer en la creencia en Dios sin necesidad de creer en Dios. Esto es posible porque, aun sin fe, uno puede considerar que la fe es un estado mental que vale la pena. Hay teólogos cristianos que insisten en este punto, incitando al descreído a atreverse a tener fe para ver qué maravilloso mundo de sensaciones profundas se le abrirán con la experiencia. No cuestionarán si Dios es real o imaginario: esto ya no importa. Lo que importa es el hecho de pensar en Él.

La fe había sido siempre aceptación de la revelación divina. Hoy es, más bien, la confianza personalizada, psíquicamente satisfactoria, en un Dios apofático (inefable, incognoscible, más allá del alcance humano). Es el diagnóstico de Dennett: Dios ha desaparecido de la escena y en su lugar ha emergido la mente humana.

El libro termina precisamente analizando las relaciones entre moral y religión. Es cierto que la religión desempeña un papel importante como fundamento de la moral, pero está suficientemente probado que quienes no creen no son «moralmente peores»: en la población presidiaria de Estados Unidos, asegura Dennett, están representadas todas las confesiones (católicos, protestantes, musulmanes, judíos, pero también no creyentes) en una proporción similar a la que se encuentra en la población general. Si nos atenemos a los «valores familiares», los ateos tienen un índice de divorcios inferior a los cristianos. No hacen falta más comprobaciones para convencerse de que la ética no encuentra mejor acomodo bajo el paraguas de las doctrinas religiosas que de unos valores morales cívicos o individuales huérfanos de todo fundamento divino. Como también recoge Dawkins en The God Delusion, Dennett se hace eco de aquellas filosofías que buscan para la ética fuentes no religiosas, y coincide con el inglés en que una moral basada exclusivamente en códigos sagrados es más propia de personas infantiles o inmaduras que de mentes reflexivas: aducir que «Dios lo quiere así» no sólo no es válido como argumento, sino que supone una claudicación de la inteligencia. Pero, a diferencia del primero, Dennett reconoce el importante papel que el fundamento religioso de la moral ha desempeñado tradicionalmente en la solución pacífica de los conflictos. Pues la idea de que Dios vigila la conducta correcta permite a cualquiera de las dos partes enfrentadas confiar en el cumplimiento de sus contratos o promesas por parte del otro. Obviamente, hoy disponemos de garantías jurídicas y no necesitamos esta forma de absoluto para asegurar el cumplimiento de los acuerdos. Cínicamente expresado, cuando se dice que la gente necesita la religión, lo que quiere decirse es que la gente necesita la policía.

Ni socavamos los cimientos de la ética cuestionando la religión, ni ello nos aboca a una desencantada posición materialista donde ya no tiene asiento la espiritualidad. El término espiritualidad es fuente de confusiones varias. En el curso de sus indagaciones sobre el tema de las creencias religiosas, Dennett dice haber escuchado muchas veces que el hombre siente una «profunda necesidad» de espiritualidad. Todo el mundo cree saber a qué se refiere con el término «espiritualidad», pero nadie osa definirlo, como le ocurría a Louis Armstrong con el jazz («si me preguntan qué es, ya no sé lo que es»). Se contrapone «espiritualidad» a «materialismo» y se piensa que tal necesidad es una tendencia irrefrenable a creer en lo sobrenatural. Ésta es la primera gran confusión. A contracorriente de esta común actitud, Dennett se esfuerza por ofrecer una definición de la espiritualidad: no es nada que tenga que ver con la religión, sino más bien con una cierta actitud vital de descubrimiento de la insondable profundidad y belleza de cuanto nos rodea. Y, por supuesto, tampoco tiene nada que ver con la bondad moral. Esta es la segunda gran confusión. Puestos a disiparla, no tenemos más que escoger el mejor ejemplo que encarna esta falaz identificación entre espiritualidad y bondad: el monje contemplativo (cristiano, budista o de cualquier otra religión). A diferencia de aquellas monjas que hacen un duro trabajo en escuelas u hospitales, quien se retira del mundo para entregarse a la purificación de su alma no puede ser considerado moralmente superior a quien se dedica devotamente a mejorar su colección de ellos o a la práctica del golf.

La propuesta de Dennett, en síntesis, es la de un evolucionista que entiende la emergencia de la religión por su originario poder explicativo. Su indiscutible triunfo histórico se debe al hecho de que se propaga exitosamente como un meme bien autoprotegido que encaja en gran variedad de expectativas psicológicas. Que haya evolucionado de la manera en que lo ha hecho hasta hoy no significa, sin embargo, que sea buena para nosotros (como no lo es el tabaco, que también ha evolucionado con éxito). La pervivencia actual de las religiones dice mucho acerca de nuestra resistencia al pensamiento racional y a la adopción de una cosmovisión científicamente informada. Por esta razón, habría que enseñarles más religión a los niños. Sería bueno mostrarles que las creencias religiosas son un refugio para la ignorancia.

Y no es que la ignorancia sea algo vergonzoso. Lo que es vergonzoso es imponer la ignorancia. En pleno siglo XXI, las creencias religiosas están todavía tan arraigadas en las culturas de todos los rincones del planeta que uno se pregunta si vale la pena seguir insistiendo en la incompatibilidad entre fe y racionalidad científica, pues podría ser una interminable batalla en la que se pierde mucho más que se gana. Por mucho esfuerzo que autores como Dennett y Dawkins pongan en el empeño, probablemente no van a conseguir un retroceso significativo de la irracionalidad de las creencias religiosas ante el avance del conocimiento científico. Cabe preguntarse si no es contraproducente -no ya para la religión, que goza de buena salud, sino para la cultura científica- argumentar a favor de la tesis de la disyunción «ciencia o religión», pues es obvio que hay mucha más gente que cree en Dios que en la selección natural, y a la inmensa mayoría de los primeros nadie va a convencerles de que están equivocados.

¿Hacemos un buen servicio a la teoría de la evolución cuando insistimos en que la idea de selección natural contradice la de diseño planificado? Desde luego, esto es algo que afirma la propia teoría. Pero, ¿sirve de algo elevar esta contradicción a rango de prueba sobre la incompatibilidad entre ciencia y religión? Algunos pensarán que quizá sólo sirva para alentar a los creyentes a que adopten posturas anticientíficas con el fin de poner a salvo la fe amenazada. Otros pensamos que vale la pena correr el riesgo: al fin y al cabo, se trata de un debate de ideas.

Lo más irónico es que tanto Daniel Dennett como su admirado Richard Dawkins, a pesar del brillante papel que sus libros cumplen en cuanto a concienciación, coinciden con los fundamentalistas cristianos -por motivos opuestos- en lo esencial: la teoría de la evolución y la religión no pueden seguir caminando pacíficamente de la mano.